No es decisivo lo que pueda fallar hoy la jueza Servini de Cubría sobre el controvertido congreso de Lanús del PJ. Sí lo es cómo puedan reaccionar Eduardo Duhalde y Carlos Menem, sobre todo este último. Según reaccionen, pueden accionar los plazos de la Justicia y entra en peligro la fecha 27 de abril para la elección presidencial. Esto es lo grave. Es sabido que la Justicia no quiere dirimir políticamente desde los estrados la disputa entre el gobierno por no dejarle el poder a Menem y éste por tomarlo mediante el voto. El propósito del duhaldismo tuvo que basarse, por lo difícil de encuadrar, en régimen democrático en múltiples artilugios aparentemente «legales». No servirían y casi seguramente serían declarados anticonstitucionales si se arrinconara a la Justicia para que decida. Seguirían apelaciones a Cámara y finalmente a la Corte. Inclusive podría caerse la variante del congreso de Lanús de designar directamente a dedo candidato del PJ a Néstor Kirchner porque no puede desconocerse el derecho de ciudadanos afiliados de elegir y/o ser elegidos por más legal que sea la elección de los congresales que lo dispusieron. Pero es un camino largo que haría añicos la convocatoria del 27 de abril. La duda carcome hoy a la línea Menem, que medita: ¿Nos conviene ser nosotros los que volteemos la convocatoria o aceptamos la jugada duhaldista de que no vaya ninguno como candidato del «justicialismo» como partido, todos por afuera y discutimos sólo si con símbolos partidarios todos o ninguno? ¿Qué tiene Menem a favor para la guerra judicial y postergar el 27 de abril? Varios beneficios. 1°) El Fondo Monetario mandaría al duhaldismo a un segundo default porque no soporta no tener un nuevo gobierno en la Argentina el 25 de mayo. ¿El desprestigio de un segundo default haría nulas las posibilidades electorales del candidato oficialista Kirchner? 2°) El Fondo y el grupo de los 7 grandes países comprenderían que no fue culpa de Menem sino de las trampas electorales del duhaldismo-gobierno. 3°) Si prolonga la elección presidencial a octubre, podría luego gobernar mejor porque en esa fecha Eduardo Duhalde no podría excusarse de presentarse contra Menem y si es derrotado -como el menemismo descuenta y más en segundo default que más afectaría su imagen-, lo erradicaría prácticamente de la política nacional. 4°) Posponer la presidencial del 27 de abril también postergaría -lo dijo Felipe Solá- la interna del 30 de marzo del justicialismo bonaerense y da más margen para estrategias desde lograr candidatos, alianzas a miles de fiscales. 5°) También podría convenirle a la línea Menem recurrir cualquier decisión de la doctora Servini de Cubría ante la Justicia porque muy probablemente la Corte aplicaría el per saltum, tomaría las presentaciones y resolvería con suma urgencia para no alterar la fecha 27 de abril. Y ese fallo podría favorecer al menemismo. La otra variante Menem es aceptar ir como Partido Laborista o Conservador Popular el 27 de abril. Cree que igual ganará, aunque sin aquellas 4 ventajas de luchar judicialmente. El país sufrirá más con un segundo default con organismos internacionales y esto puede pesar también en la decisión del ex presidente. Se pronunciará posiblemente en forma ambigua la Justicia. De cualquier manera, la pelota queda en campo menemista para ser jugada.
Esos tres candidatos avalados por el último congreso partidario de Lanús (24 de enero pasado) podrán si lo desean -y ésta es la única decisión eficiente que producirá hoy la jueza La única consecuencia en lo formal para uno de esos tres candidatos -o para cualquier otro afiliado del PJ- que no se sometiese a ese examen de virtudes por parte del congreso duhaldista sería alguna sanción del tribunal de disciplina.
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