8 de julio 2004 - 00:00

Legislatura porteña sin respeto

La Legislatura de Buenos Aires va en camino de entrar en otro récord: es la cámara más cara, la más lenta para sacar leyes y ahora es también la más escandalosa. Ayer aprobó un proyecto para endurecer penas en el Código de Contravenciones -delitos menores-que abre el debate de las polémicas "zonas rojas" para la prostitución. Pero como el encono estéril de los bloques ha empantanado la tarea legislativa, muchos creen que nunca se aprobará en particular y todo quedará en intenciones o plasmado en los papeles. Eso no impidió que el recinto fuera ocupado por barras de vendedores ambulantes, travestis, prostitutas y piqueteros para cruzarse a golpes con la guardia de la comuna y con el primero que se les pusiera adelante con aspecto de adversario. Más que grave.

Piqueteros, travestis, prostitutas y vendedores ambulantes obstaculizaron ayer la semipeatonal Perú, frente a la Legislatura porteña, en protesta contra la reforma del Código Contravencional que les aplica penas más severas.
Piqueteros, travestis, prostitutas y vendedores ambulantes obstaculizaron ayer la semipeatonal Perú, frente a la Legislatura porteña, en protesta contra la reforma del Código Contravencional que les aplica penas más severas.
En medio de los disturbios, se aprobó ayer en general en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires una reforma al Código Contravencional porteño que entre las principales modificaciones baja la edad de imputabilidad a 16 años, abre la discusión de la creación de zonas rojas para el ejercicio de la prostitución callejera, obliga a los piqueteros a pedir permiso para manifestarse, aplica fuertes multas a vendedores callejeros e incorpora la reincidencia como agravante.

No regirá hasta su sanción en particular y la promulgación por parte de Aníbal Ibarra.

La votación terminó con incidentes en la Legislatura porteña, cuando las barras contrarias a la reforma -travestis, piqueteros, prostitutas, vendedores ambulantes- intentaron arremeter contra el macrismo que la impulsó. Salían del recinto a la vez que la seguridad del edificio abrió las puertas del Palacio Legislativo, y pretendían ingresar manifestantes que estuvieron toda la tarde protestando sobre la semipeatonal Perú. Hubo forcejeos, golpes y apretujones en medio de cánticos de travestis contra la prohibición de la «demanda y oferta de sexo en cercanías de viviendas, escuelas o templos», lo que establece por exclusión zonas rojas en la Capital Federal. Actualmente, está prohibido en todo el territorio porteño ofrecer y demandar sexo en la calle, pero se lo sanciona cuando altera el orden público.

La reforma por ahora es sólo un acto de intención, ya que requiere a partir de esta sanción que se vote artículo por artículo. Cada uno necesita mayoría especial de 31 votos, los cuales ayer estuvieron para la votación en general, pero en particular, no hay total acuerdo entre esos legisladores, lo que complicaría la sanción total de la ley. El debate en particular comenzaría recién la semana próxima e incluye dentro de los artículos una pena para cada contravención, algo que actualmente no se especifica y complica a los jueces.

El proyecto lo presentó ante el recinto el legislador Julio Di Giovanni (Partido de la Ciudad) como uno de los autores principales. A pesar de que su partido es cuasi oficialista (acompañó a Ibarra en la reelección y mantiene sintonía en todas las leyes), en este caso tomó una postura independiente. Sin embargo, los cuatro legisladores de ese grupo no estarían en total sintonía para la sanción del articulado.

• Grotesco

Tensión y agrios cruces caracterizaron un debate que, como ya es parte del folclore de la Legislatura, contó con números grotescos. Los travestis inflaban preservativos que dejaban flotar en el recinto como si se tratara de un cumpleaños, aunque no hubo gaseosas para beber porque prohibieron su venta por temor a que fueran arrojadas contra los legisladores. Animó la función la zamorista Noemí Olivetto cuando, al pedir la palabra, acusó a los gritos al kirchnerista Diego Kravetz de haber cambiado la identificación de las bancas para tener más cerca a una diputada de su bloque.

Detrás de la oposición se estableció la bandeja para los pro reforma, junto a macristas, peronistas formales y adherentes de centro, a la derecha del presidente de la Legislatura,
Santiago de Estrada. A su izquierda, los travestis, prostitutas y vendedores ambulantes, tras Vilma Ripoll y el kirchnerismo. Los ataques verbales a toda voz fueron frecuentes entre la dos barras durante toda la sesión. Los vendedores ambulantes reniegan de multas de $ 400 a $ 2.000 que se establecen para esa actividad si no están autorizados. Fuera de las zonas rojas, las prostitutas tendrán de $ 200 a $ 400 de multa, si se aprueba efectivamente la ley.

El debate se realizó a puertas totalmente cerradas de todo el Palacio Legislativo para evitar incidentes y con gran batucada callejera en contra de la reforma de los vendedores y algunos pocos piqueteros que se oponen a solicitar permiso para cortar las calles en protesta
.

La ley se aprobó en general con 31 votos a favor, 22 en contra y 7 diputados ausentes (el bloque zamorista entre otros).

Desde sus bancas pedían el pase a comisión del proyecto el arista
Fernando Melillo, la ibarrista Laura Moressi y, entre otros, el socialista Norberto La Porta, quien aseguró que la norma incluye artículos anticonstitucionales como el de reincidencia.

El oficialista
Ariel Schifrin sostuvo: «Les estamos mintiendo a las dos bandejas porque esto es sólo cáscara».

Al defender la norma, el macrista Jorge Enríquez se quejó porque «los fascistas de la izquierda utilizan los métodos patoteriles de épocas que creíamos superadas», dijo al referirse a las barras de la izquierda que le gritaron todo el tiempo durante su alocución. Helio Rebot, titular de la Comisión de Justicia, y el macrista Jorge Mercado fueron algunos de los defensores de medidas más duras para castigar delitos menores, como son las contravenciones.

En la nueva ley, las penas serán multa, trabajos de utilidad pública y arresto (no para menores de 18 años), mientras que actualmente se incluye apercibimiento.
El Gobierno porteño fracasó con un proyecto propio que ni siquiera tuvo eco en comisión, pero quizás era más severo ya que sólo imponía multa o arresto como toda figura de castigo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar