9 de marzo 2007 - 00:00

Llegó Chávez, un fin de semana con alboroto

La última vez que Hugo Chávez y el gobierno de Néstor Kirchner organizaron un acto anti-Bush en la Argentina fue el 4 de noviembre de 2005 en Mar del Plata, durante la Cumbre de las Américas. Hubo saqueos, destrozos a bancos de capitales extranjeros, volaron bombas molotov contra la Policía y también afectaron locales de pequeños comerciantes. Por eso, no se entiende la decisión del oficialismo de declarar zona liberada el interior del estadio de Ferro, donde el presidente de Venezuela hablará ante un público integrado en su mayoría por grupos piqueteros de izquierda alineados con la Casa Rosada. Hasta los encapuchados de Quebracho tendrán esta noche un palco reservado en el salón VIP dispuesto por los guevaristas del Movimiento Patria Libre. El barrio porteño de Caballito tendrá entonces hoy un día de extrema tensión, con pistoleros caribeños desplazando a la Policía argentina. Unos 300 militares venezolanos estarán buscando un francotirador en los edificios que circundan al estadio de Ferro. Pero los más expuestos volverán a ser los vecinos, bancos y locales comerciales de la Capital Federal, librados al humor de manifestantes que ocultan sus rostros y portan palos en nombre de Chávez. Todo eso, para oír una clase magistral sobre el «socialismo del siglo XXI» y la ola estatizadora del bolivariano. Hoy al mediodía, el presidente argentino recibirá una clase particular en Olivos, durante un almuerzo privado con Chávez.

Julio De Vido, Guillermo Moreno, Daniel Filmus, Felisa Miceli,Néstor Kirchner y Hugo Chávez.
Julio De Vido, Guillermo Moreno, Daniel Filmus, Felisa Miceli, Néstor Kirchner y Hugo Chávez.
Sin la presencia de Evo Morales, su colega mimado, Hugo Chávez llegó ayer al país invitado por Néstor Kirchner para brindar en el estadio de Ferro una clase magistral y al aire libre sobre las máximas de su «Socialismo del Siglo XXI».

El líder bolivariano aterrizó a las 22 en Aeroparque y fue recibido por Jorge Taiana, Oscar Parrilli y Hebe de Bonafini. Fue directo al Hotel Sheraton y hoy tenía previsto desayunar y almorzar con Néstor Kirchner y Alberto Fernández en Olivos. Aunque el motivo formal de su visita es repudiar la presencia de George W. Bush en Montevideo, el presidente venezolano viene principalmente a adoctrinar a piqueteros oficialistas sobre su ola de nacionalizaciones de empresas de energía y telecomunicaciones.

No habrá visita a la planta de SanCor en Sunchales. Apenas existe la posibilidad de que concurra a la filial de esa fábrica auxiliada con dólares bolivarianos en la ruta Panamericana,ramal Pilar. Tras el almuerzoen la quinta presidencial, Chávez volverá a su hotel donde brindará entrevistas al canal estatal y a otros medios afines a la Casa Rosada. Hasta ayer, también estaba cancelada su visita al Museo de la Memoria en la ESMA. La paranoia chavista y el temor a un atentado obligaron a reducir al máximo los movimientos del jefe de Estado caribeño.

La ausencia de Evo Morales, adelantada ayer por este diario, se debe a la imposibilidad del boliviano de viajar directamente desde Japón a la Argentina. El presidente de Bolivia no hacía a tiempo a conseguir la autorización del Parlamento para emprender su tour anti-Bush a Buenos Aires, a pesar de que Chávez estaba dispuesto a fletarle un avión venezolano para trasladarlo a su acto, según revelaron los organizadores del evento.

Hoy, en el estadio de Ferro, en el barrio porteño de Caballito, Chávez será el único orador del acto. Su presentadora será Bonafini y antes del monólogo chavista habrá shows musicales de Víctor Heredia y la Selección Nacional de Tango, todo pagado por Caracas. En el VIP junto al escenario estarán los jefes de los movimientos piqueteros que se encargan de la logística del acto: Jorge «Huevo» Ceballos, de Barrios de Pie; Luis D'Elía, de la Federación Tierra y Vivienda; Hugo Yasky, de la CTA K; Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, y Humberto Tumini, de Patria Libre. Los funcionarios del gobierno nacional, que aclaran que su presencia en Ferro será con el carácter de «dirigentes políticos», tendrán un VIP aparte en una de las tribunas populares. Allí estarán diputados kirchneristas, como Carlos Kunkel y Araceli Méndez de Ferreyra; el viceministro del Interior, Rafael Follonier, y se espera la presencia de los ministros del gabinete Julio De Vido y Alicia Kirchner.

  • Zona liberada

    El operativo de seguridad no ofrece ninguna garantía: mil piqueteros y 300 militares venezolanos -sin autorización del Congreso argentino para ingresar al país-custodiarán el interior del estadio, zona liberada que no podrá ser pisada por la Policía Federal. Las fuerzas de seguridad locales sólo podrán circundar solamente las adyacencias de la cancha de fútbol.

    Kirchner avala en silencio la presencia y el discurso chavista. Invitó al líder bolivariano a través de De Vido y su última defensa pública del ex paracaidista venezolano fue el 1 de marzo en el Congreso nacional, cuando recordó que «durante mucho tiempo los países centrales y del Norte» marcaron la coyuntura política de la región y que ahora no había por qué temer a fenómenos políticos latinoamericanistas como el de Chávez. El apoyo de la Argentina a Venezuela no sólo se explica por las generosas compras de bonos -ya suman 4.500 millones de dólaressino también por el interés estratégico de la Cancillería argentina en frenar el ascenso brasilero como potencia mundial y líder del bloque comercial sudamericano. Y esta visita se presenta como el corolario de la Cumbre de Presidentes del Mercosur de Rio de Janeiro en enero. Allí Kirchner aisló a Lula apoyando a Chávez en la creación del Banco del Sur.

  • Invitado

    Se espera que concurran unas 40.000 personas, en un acto que aunque es presentado como «antiimperialista», tendrá a Chávez en el país como invitado oficial de Kirchner. El ministro consejero de la Embajada de Venezuela en la Argentina, Fabián Arráez, recordó que Chávez visita el país «por invitación del Presidente. El hecho de que Bush esté enfrente es pura coincidencia».

    Kirchner y Chávez firmarán un convenio sojero de transferencia de tecnología a cargo de empresarios argentinos para sembrar un millón de hectáreas de soja en Venezuela, por un monto de unos 400 millones de dólares. Y avanzarán en convenios económicos que incluyen a las compañías energéticas estatales de la Argentina, ENARSA, y de Venezuela, PDVSA, junto a la petrolera RHASA, al intercambio en materia agropecuaria y a la creación del Banco del Sur.

    Aunque ayer la CGT de Hugo Moyano decidió gestionar un encuentro entre asambleístas de Gualeguaychú que se oponen a la construcción de una planta de celulosa de Botnia en Uruguay y Chávez, esa reunión está prácticamente descartada por el temor del gobierno a que interfiera con la mediación de la corona española.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar