21 de diciembre 2007 - 00:00

Lo que se dijo en Diputados

Picante como pocos el debut de algunos diputados en la sesión que discutió la protesta del oficialismo contra los EE.UU. por el caso del valijero y el reclamo de la oposición de citar a varios ministros. Solá merodeó con gracia a una dama, un radical se cruzó con Carlos Kunkel y otro kirchnerista por el pasado reciente de los unos y los otros. El radical García Hamilton, historiador, rozó alguna intimidad conyugal de los protagonistas del caso.

En la Cámara de Diputados, el ex gobernador bonaerenseFelipe Solá estrenó su banca de legislador nacional.Se sentó junto al jujeño Carlos Snopek.
En la Cámara de Diputados, el ex gobernador bonaerense Felipe Solá estrenó su banca de legislador nacional. Se sentó junto al jujeño Carlos Snopek.
  • Valijas vs. Banelco

  • Juan Acuña Kunz (UCR, Santa Cruz): Veo que en esta nueva política y en esta profundización de cambio que propone el nuevo gobierno sigue habiendo una enormidad de figurones de la infame y corrupta época de la Argentina de los '90, que supuestamente este gobierno del kirchnerismo había venido a desterrar como decía en las arengas nuestra candidata y hoy presidente de la Nación. Obsérvese qué coincidencia: en la tan denostada década del '90, por ejemplo el kirchnerismo.

    Jorge Coscia (PJ, Capital): ¡Sea serio, señor diputado!

    Eduardo Fellner ( Presidente): La Presidencia solicita que no interrumpan al orador.

    Acuña Kunz: Decía que en la tan denostada década de los 90, el kirchnerismo hablaba de las valijas de Amira Yoma, y resulta que hoy van y vienen misteriosas valijas de funcionarios que pertenecen al Ministerio de Planificación Federal. Lo único que falta es que ahora se anden prestando las corbatas como se hizo en la etapa anterior.

    Carlos Kunkel (PJ, Bs. As.): Ustedes fueron los que asesinaron a 35 mil argentinos.

    Acuña Kunz: Creo que este Congreso merece alguna explicación al respecto o una interpelación parlamentaria, que es la herramienta que tiene nuestra república. Evidentemente en un país normal esto no estaría pasando. Los ocupantes del avión negro estarían todos presos, ni qué hablar de separarlos de sus cargos. Cuando yo tomo la palabra, cada vez que lo hago, hay un par de diputados del Frente para la Victoria que siempre me gritan con su típica actitud patoteril desde su banca: «la Banelco», «la Banelco». Pero miren qué vueltas que tiene la historia, porque con la Banelco no se pueden manejar 800 mil dólares, esa plata que entró por el Aeroparque Metropolitano. Entonces, a partir de hoy tomé la decisión de que cada vez que estos diputados del Frente para la Victoria, en especial uno, interrumpan mi pasión por la Justicia y la República gritándome la Banelco, la Banelco, yo les voy a interrumpir y gritar ¡las valijas!, ¡las valijas!. ( Risas y aplausos.) Señor presidente: a nuestro entender, no es casualidad que los funcionarios nacionales que venían en el «avión lavarropas», como el señor Uberti, sean recaudadores de fondos para campañas políticas. No quiero ser mal pensado, pero si tiene cuatro patas, mueve la cola, le gustan los huesos y ladra, para mí es un perro. Y los argentinos precisamente estamos hartos de eso, es decir, de que nos metan el perro. Realmente a veces siento vergüenza ajena, porque el pueblo de la Patria no se merece que algunos individuos moralistas hablen con la bragueta abierta y acusen a todos y al pasado de todos, cuando ellos mismos estuvieron en todas.

    Algunos están empeñados en borrar su propia historia, y lo que es peor, a redescribir la de todos nosotros. Hasta le han cambiado la «V» de la victoria al peronismo y la han suplantado por la letra «K», que es personalista y enana, como un nuevo símbolo que aparece aplastando el propio mapa de nuestra República. Y para terminar, señor presidente, creo que esta Cámara debe interpelar al ministro Julio De Vido, al canciller Taiana, a los ministros Aníbal Fernández y Alberto Fernández, al ministro de Justicia y también a los funcionarios de Enarsa para que esclarezcan el origen de los dólares contrabandeados. Creo que esta es una misión republicana de este cuerpo y no irnos en discursos. Todos los días escuchamos en los medios y en este recinto que estamos en la etapa de la concertación plural y de la unidad nacional, y creo que estas últimas no se hacen lavando dólares. (Aplausos.)

    Felipe Solá (PJ, Bs. As.): Lúcidos exponentes de la oposición han coincidido en que esto tiene un enorme olor a gato. Como decía un diputado radical para tratar otro tema: tiene pinta de gato, cola de gato, patas de gato. Es una operación política que tiene relación con los resultados del plebiscito con el Banco del Sur, con gestos concretos y hechos de amistad entre la Argentina, Bolivia, Venezuela, Brasil, Chile y Paraguay; que tiene relación directa con las intervenciones de la Argentina en pos de lograr equilibrios en América latina que garanticen la unidad, como cuando hubo problemas entre Venezuela y Brasil, y con Bolivia, y en nuestra relación con Brasil mismo. Eran equilibrios preanunciados para el futuro por la presidente Cristina Fernández cuando habló del hermano país del Uruguay y puso en claro cuál era el problema. Entonces, hay justicia, una historia y una investigación y no pueden desligarse.

    Patricia Vaca Narvaja (Presidenta): Señor diputado...

    Solá: Soy nuevo...

    Vaca Narvaja: Si puede sintetizar su discurso, le damos unos minutos más.

    Solá: No permito la interrupción, señora presidenta.

    Vaca Narvaja: Señor diputado: el reglamento...

    Solá: Sí, señora presidenta; ríase.

    Vaca Narvaja: ¡Ah! ¿Era para que me riera?

    Solá: Sí, señora presidenta.

    Vaca Narvaja: Usted estaba muy serio.

    Solá: Lo cortés no quita lo «caliente».

    José Ignacio García Hamilton (UCR, Tucumán): El mito de la víctima es un antiguo recurso del populismo. En este sentido se dice que el mejor amigo de los populistas no es el perro sino el chivo expiatorio. También se suele hacer al respecto una especie de broma al preguntar qué hace un hombre populista cuando se entera de que su mujer le ha sido infiel. ¿Qué hacen un populista, un conservador y un liberal? En este sentido, se dice que cuando un conservador se entera de que su mujer le ha sido infiel, la mata y a lo mejor se arrepiente y puede llegar al suicidio. Como liberal viene de libertad, cuando un liberal se entera de que su mujer le ha sido infiel, se divorcia y sigue siendo amigo de ella. Pero la anécdota concluye con lo que hace un populista cuando se entera de que su mujer le ha sido infiel: se va a tirar piedras a la embajada de los Estados Unidos. (Risas y aplausos.) Hoy están tratando de llevarnos a tirar piedras a la embajada de Estados Unidos, pero el partido radical ¿cuya bancada integro? no está acostumbrado a tirar piedras contra ninguna embajada si no tiene información previa. De todas maneras, nosotros solemos recurrir a los mecanismos serios, responsables y acordes a derecho. Esta fue la postura de Hipólito Irigoyen cuando se presentaron problemas de carácter internacional. Nosotros no vamos a contribuir a la creación de problemas ficticios que sirvan para encubrir quizás no una infidelidad conyugal pero sí actos oscuros que merecen aclararse. (Aplausos.)

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