30 de noviembre 2007 - 00:00

Lo que se dijo en el Senado

José Pampuro presidió la sesión del Senado del miércoles pasado donde hubo insólitos debates sobre el proyecto de ley que obliga a obras sociales y prepagas a prestar atención médica a quienes padezcan obesidad.
José Pampuro presidió la sesión del Senado del miércoles pasado donde hubo insólitos debates sobre el proyecto de ley que obliga a obras sociales y prepagas a prestar atención médica a quienes padezcan obesidad.
GORDA ES QUIEN PUEDE

(La discusión entre senadores sobre la ley de subsidio a los tratamientos de desórdenes alimentarios derivó hacia un tratamiento casi filosófico sobre la responsabilidad de, por ejemplo, la obesidad. Y dio lugar a un chispeante cruce en el cual una senadora con sobrepeso dijo asumir su condición casi con orgullo.)

HAIDE GIRI (PJ, Córdoba): La realidad es que somos simplemente personas. Algunos seremos más lindos y otros más feos, unos más gordos y otros más flacos, pero mientras esto se conserve dentro de los parámetros de salud, esa es la normalidad. Debo decir con mucho dolor que nuestro país, junto con Japón, marcha a la cabeza de los problemas de anorexia y bulimia entre los jóvenes. Triste récord este. Debo decir también que la obesidad ha cobrado ribetes de epidemia en el mundo y que cada vez son más los niños obesos: uno de cada diez comienza a sufrir la enfermedad.

Adriana Bortolozzi de Bogado (PJ, Formosa): Señor presidente, una amiga muy querida de la Cámara me preguntó si yo iba a votar como obesa senadora o como senadora obesa. Entonces, ahora yo digo que voy a votar como senadora obesa u obesa senadora de Formosa. En mi provincia este tema no es prioritario: la más gorda soy yo. Mi querido presidente de bloque dijo que nosotros no estábamos legislando para Dinamarca. Efectivamente, esta ley parece para Dinamarca, porque la bulimia y la anorexia son enfermedades de la abundancia, como dijo Saramago refiriéndose al aburrimiento.

Entonces, al menos en la provincia que yo represento hay algunas personas bulímicas y otras anoréxicas, pero no es algo prioritario. En cuanto a la obesidad, yo no me siento discriminada a pesar de que todos acá son testigos de lo que me costó encontrar esta banca que da al pasillo. En ese sentido, les tengo que dar las gracias, primero, a los señores senadores Salvatori y Gómez Diez, que me prestaron una banca por allá, y después al señor senador Terragno, que me prestó su distinguida banca. Luego, el bloque al que pertenezco se apiadó de mí y varios compañeros me consiguieron esta banca que es del señor senador Jenefes. Aclaro que mi dificultad no se debe a que no entro en la banca, sino a que no puedo circular por entre los pasillos que quedan entre las bancas. Pero esto es una consecuencia de todos los gustos que me di comiendo tallarines y ñoquis, cosa que he decidido seguir haciendo. Los gordos tenemos que hacernos cargo de nuestros defectos y no esperar que toda la sociedad venga a pagarnos nuestra adicción. De cualquier manera, si retiran del proyecto el tema de las operaciones quirúrgicas, yo votaría todo.

Porque las operaciones quirúrgicas cuestan de 22.000 a 40.000 pesos y a mí no me cabe ninguna duda de que a pesar de la buena fe y de la honestidad de la gente que ha trabajado en este proyecto de ley, esto es para que se llenen de plata las empresas médicas que hacen este tipo de operaciones. Después del boom de Maradona, todos los gordos queremos la salida fácil de ponernos el cinturón gástrico, la banda, el balón o el by pass gástrico.

José Pampuro: Le pido que vaya redondeando porque hay muchos oradores...

Bortolozzi de Bogado: Señor presidente, yo sé mucho de redondeces. Nunca hablo. Déjeme hablar. Siempre que hablo lo hago para estar en contra. Pero siempre que estoy a favor, pongo mi anatomía y mi dedo para votar, y nunca me quiero lucir...

PICHETTO VS. LOS JUECES

(Raro que Miguel Pichetto, que siempre ha querido ser ministro de Justicia, buscase enfrentarse con la Corte Suprema de Justicia por firmar una acordada que ordena aumentarles a los jubilados. Los creyó jueces de Dinamarca y no de la modesta calle Talcahuano -sede de ese poder en la Capital Federal-. Además reconoció que él no vota nada sin consultar con el gobierno. «Cuidado con la división de poderes», dijo como si se tratase de un frente militar.)

GERARDO MORALES (UCR, Jujuy): En la Comisión de Labor Parlamentaria anticipamos que íbamos a plantear una moción de preferencia, con dictamen de comisión, para el tratamiento de los proyectos de movilidad previsional, sobre todo a partir del fallo que dictó la Justicia con la firma del señor presidente de la Corte doctor Lorenzetti y de los doctores Highton de Nolasco, Fayt, Petracchi, Maqueda y Zaffaroni. Ellos acaban de resolver un tema que es central en orden a cumplir con el artículo 14 bis de la Constitución.

Miguel Pichetto (PJ, Río Negro): ¿Vamos a tratar el tema ahora, señor presidente?

José Pampuro (presidente): Concluya, señor senador Morales.

Morales: Señor presidente: no estamos sorprendiendo a nadie. El presidente del bloque oficialista parece que está bastante apresurado.

Pichetto: Por supuesto que aceptamos la moción de preferencia planteada por el señor senador Morales. Pero no lo vamos a tratar sobre tablas ni de manera apurada y urgente porque se trata de una cuestión que deberá ser consultada con nuestro gobierno, con el Poder Ejecutivo y con la futura presidente.Es un tema que requiere responsabilidad. En ese sentido, no existe un país de la Corte y otro del Congreso o del Poder Ejecutivo, sino un único país. La Corte, su presidente y algunos de sus integrantes, muchas veces actúan en función de su prestigio personal; y me hago cargo de lo que digo. Es muy importante la elaboración del prestigio a lo largo de la vida de una persona; pero a veces hay que trabajar en función de los intereses del país. No estoy en contra del fallo de la Corte; no podría estarlo porque en sí mismo encierra un largo reclamo de los jubilados argentinos. ¿Quién puede estar en contra del fallo? ¿Quién puede estar en contra de que se les aumente a los jubilados? Mi propio padre hasta los últimos años de su vida no pudo tener un aumento digno; trabajó toda la vida y no tuvo el reconocimiento que le correspondía legítimamente; el fallo salió cuando ya había fallecido, o pocos meses antes. ¿Quién no va a estar de acuerdo con la limpieza del Riachuelo, o en dar instrucciones para sanearlo?

Simplemente hago la siguiente advertencia: cuidado con estos temas. Planteo una cuestión de carácter institucional: cuidado con el principio de la división de poderes; cuidado con el cogobierno de los jueces; cuidado con este tema. Vamos a actuar con mesura, porque nos costó mucho reconstruir la Argentina; y la Argentina todavía no es Dinamarca. Es un país que está con dificultades.

LA EDAD DE MERCEDITAS

(El tedio de la sesión en el Senado despertó algo de humor en el debate sobre cuál tiene que ser la edad para casarse.)

MIGUEL PICHETTO (PJ, Río Negro): Señor presidente: el proyecto sobre los niños, niñas y adolescentes es muy loable. Y en una Argentina donde todo lo que es loable hay que apoyarlo, lo vamos a respaldar. Ahora bien, quiero preguntar al señor senador Fernández, respecto del otro proyecto, si lo que plantea es el aumento de la edad para casarse.

Nicolás Fernández (PJ, Santa Cruz): En realidad, la Argentina ha pasado por distintas etapas. Primero tuvimos la ley de matrimonio civil -Ley 2393-, como el señor senador debe saber porque tiene formación jurídica profesional. Dicha ley adoptó un criterio sobre la capacidad biológica. Luego tuvimos un pequeño avance, a través de la Ley 14.394, que estableció un primer atisbo de madurez psicológica. Y, finalmente, la Ley 23.515 se zambulle directamente en la alternativa de establecer capacidades psicológicas. Ahora bien, todos los tratados internacionales rubricados por la Argentina determinan que hay que considerar tanto al hombre como a la mujer en igualdad de condiciones. Entonces, este proyecto de ley está cumpliendo con una manda de dichos tratados, estableciendo el mismo requisito de edad para el hombre y para la mujer, a los efectos de contraer matrimonio. No solamente es un resabio antiguo, de difícil defensa, exigir a la mujer un requisito de edad diferente al hombre, sino, además, un verdadero anacronismo legislativo. Entonces, estamos estableciendo el mismo requisito de edad para el hombre y para la mujer, a los fines de contraer enlace. Es decir, los dos tendrían la misma condición y exigencia de edad. Así nos hacemos eco de lo establecido por los tratados internacionales y saneamos una mora importante. De modo tal que, en lugar de establecer 14 años para el hombre y 16 para la mujer, se fija en 16 años la edad para contraer enlace de ambos contrayentes.

Pichetto: Está bien, pero Remedios de Escalada se casó a las 14 años con San Martín. (Risas.)

José Pampuro ( Presidente, PJ, Bs.As.): Por favor, no dialoguen.

Gerardo Morales (UCR, Jujuy): Vamos a hacer un esfuerzo para unificar al bloque oficialista. (Risas.) Como un aporte más, como una contribución, queremos decir que los dos temas que planteó el señor senador Fernández nos parecen centrales, aunque por ahí a algunos no les parezca lo mismo, por lo que vamos a acompañar el pedido que él ha formulado.

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