16 de mayo 2001 - 00:00

Logró la Alianza evitar la división de sus diputados

El oficialismo frenó anoche una nueva diáspora en el Congreso. El Frepaso montó un "corralito" con formato de subloque para contener a los disidentes y permitirles que griten contra el gobierno, sin necesidad de romper filas. En principio, se había discutido la chance de que Darío Alessandro dejara la jefatura de la Alianza en el ámbito parlamentario y permitiera así a sus compañeros separarse de la UCR y recuperar la autonomía. Se trató de un simple amago para ganar tiempo -giró la idea durante una semana-y así frenar la fuga de Marcela Bordenave y otros chachistas desencantados. Alessandro y compañía todavía quieren permanecer fieles a Olivos para diferenciarse de los verdaderos secesionistas, Alicia Castro y los que acaban de fundar el bloque del Frente para el Cambio, y el ARI de Elisa Carrió y los socialistas democráticos, adelantados en materia de reivindicación de los orígenes de la Alianza.

El gobierno se aseguró anoche la sobrevida del bloque Alianza en el Congreso, tras una semana de rumores rupturistas del ala frepasista. A última hora de ayer, Darío Alessandro logró contener a los diputados secesionistas que, alentados por la fuga de Carlos Chacho Alvarez, imaginaban una «entente» con la musa inspiradora del ídolo caído, Elisa Carrió, y otros frepasistas ya exiliados.

Durante la reunión del Frepaso de la víspera -que reencauzó un debate abierto hace 8 días-, el alter ego de Alvarez ofreció habilitar a la decena de díscolos un subloque dentro de la bancada oficialista para que despotriquen, a voluntad, contra la Casa Rosada. La táctica tendía a postergar las definiciones, a imagen y semejanza de lo que ocurre con la conducción colegiada del Frente, todavía sin resolver por los tironeos de los bandos en pugna y la falta de un primus inter pares que pueda ordenar el realineamiento interno y la relación con Olivos.

A instancias del santacruceño Rafael Flores, los frepasistas habían comenzado a analizar la posibilidad de forzar la renuncia de Alessandro a la jefatura del aliancismo parlamentario y recuperar la autonomía respecto del radicalismo.

Originalmente, la idea del patagónico sirvió para evitar una eyección inminente de la parcela más crítica que encabeza Marcela Bordenave. Desde que Flores lanzó la propuesta hasta ayer, la viuda de Germán Abdala y sus amigos se quedaron a la espera de que se produjera una resolución de conjunto. Si la mayoría decidía divorciarse de la UCR en el recinto, perdía sentido tomar por asalto la puerta de emergencia del Frepaso para armar una bancada propia.

Los oficialistas -desde la variante más recalcitrante que encarna Rodolfo Rodil hasta el equilibrio de Alessandro redoblaron esfuerzos para calmar la rebelión doméstica. Cerrados a la alternativa de romper, imaginaron que un «corralito» podía confortar a las distintas versiones críticas, desde la moderada de Flores hasta la emigrante de Bordenave.

En el medio, quedarían atrapados los ceteristas Eduardo Macaluse, Jorge Giles y Elsa Quirós, reticentes a seguir el camino que ya emprendieron la azafata Alicia Castro, el intransigente Gustavo Cardesa, el abogado de los derechos humanos Ramón Torres Molina y el auyerista Alfredo Villalba, fundadores del Frente para el Cambio.

Macaluse, Giles y Quirós
se sienten en deuda con Alvarez, junto a quien fundaron el Frente Grande. No le reprochan la orfandad en las que los dejó. Son conscientes de que Chacho prefiere ahora dedicarse a preparar su cátedra de la Universidad de Quilmes -suspendió transitoriamente el anunciado viaje al exterior-. Sin hacer beneficio de inventario ni contratar una empresa de mudanzas, abandonó la Casa del Frente, de la avenida Callao, y se llevó sus pertenencias.

La deliberación de anoche estuvo sembrada de nubarrones. A la polémica por la continuidad dentro del oficialismo, se sumó un ingrediente extra: la victoria de Cristina Zuccardi en la interna del Frepaso mendocino el domingo pasado, lo cual catapulta a la esposa de Alberto Flamarique a la senaduría. El distrito había sido intervenido por la conducción nacional, ya tras la renuncia de Alvarez, pero una medida judicial destrabó la compulsa en perjuicio de Juan González Gaviola, el retador de Zuccardi.

Tal como anticipó este diario, el socialista popular Gustavo Galland no participará del «corralito», pues ya decidió irse de la Alianza y del Frepaso. Hoy, anunciará la creación de un bloque unipersonal, paso previo a mantener tratativas con el ARI de Carrió y Alfredo Bravo (PSD).

Mañana,
Galland -que está enfrentado con la corriente mayoritaria del PSP, liderada por su colega Rubén Giustiniani y el intendente de Rosario, Hermes Binner-se sentará en la platea del teatro Coliseo para asistir al relanzamiento del movimiento Argentina República de Iguales.

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