Córdoba (especial) - En malón, los 45 candidatos electos del juecismo anunciaron ayer que no asumirán sus cargos en diciembre si no se autoriza una apertura de las urnas y un recuento «voto a voto», en sintonía con la denuncia de Luis Juez acerca de que un supuesto «fraude» le birló una consagración como gobernador el pasado domingo en las urnas.
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En ese pelotón de presión se anotaron el intendente electo de la ciudad de Córdoba, Daniel Giacomino, y su vice, Carlos Vicente, quienes en el cuarto oscuro lograron un cómodo triunfo, por más de 20 puntos. El lote también está integrado por 20 concejales, dos legisladores departamentales, otros seis por las listas sábana y 15 intendentes. Fue la embestida política que completó la estrategia judicial, de la mano de la presentación ayer ante la Justicia electoral (ver aparte).
«No estamos dispuesto a asumir nuestros cargos si no se respeta la legitimidad de la elección», que debe ser hallada «en las urnas», reclamóGiacomino, en una conferencia de prensa a la que asistieron todos los juecistas en rebelión, menos el propio Juez. «Si ésta es una elección sospechada, yo no puedo ser un intendente sospechado», disparó además, con finales institucionales impredecibles.
El lunes, el gobernador electo Juan Schiaretti había cuestionado a Juez por haber denunciado públicamente la existencia de irregularidades en el escrutinio provisorio sólo cuando los números le fueron adversos. Ayer, los candidatos electos parecieron salir a cubrir esa supuesta incoherencia del polémico intendente.
Por la mañana, Juez insistió en denunciar -por momentos, al borde del llanto- que le «robaron» la elección, de la mano de más dardos contra el titular del Correo Argentino, Eduardo Di Cola, ex precandidato a gobernador del Frente para la Victoria.
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