Los dos PJ discuten por ruptura de bloque
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José María Díaz Bancalari
Bancalari sabe de qué se trata. El lunes último, la sede del consejo del PJ fue escenario de diversos planteos respecto de que les resulta insostenible compartir bancada y espacio político con dirigentes que exponen una postura abiertamente opuesta a su criterio.
Trabajo similar, en la vereda de enfrente, hizo Camaño, que se dedicó a moderar las voces anti-Kirchner que piden romper. «Esperemos: no es el momento», argumenta el quilmeño, bajo el supuesto de que en unos meses la cosecha podría ser más provechosa que en estas horas.
La lectura es la siguiente: si ahora abondonaran el bloque, se llevarían doce diputados -Adrián Menem, Alejandra Oviedo, Chichi Doga y «el yerno», Gustavo Ferri, entre otros-, mientras que en unos meses, luego de una hipotética crisis en el gobierno, podrían sumar más voluntades.
La misma visión tiene el porteño y macrista Cristian Ritondo, mientras que la diputada de San Miguel, María del Carmen Rico, y, con otro perfil, el ex titular del Banco Provincia, Jorge Sarghini, figuran entre los promotores de un pronto distanciamiento con el PJ oficialista.
Ese asunto se analizará en una cita que esta semana tienen los jefes de El General para definir el perfil que promocionarán en su lanzamiento y, a la vez, su mensaje oficial respecto de si permanecerán y bajo qué condiciones dentro de la bancada Peronismo Federal.
Asoma, sin embargo, un dato futuro que parece irrefutable: más tarde o más temprano, el peronismo sufrirá una escisión. Es sólo una cuestión de tiempo.
Contra esa certeza debe pelear Bancalari, quien teme que la proximidad de una ruptura altere -aún más- los ánimos en el PJ. Hay casos como el de Jorge Villaverde que reclaman «todo el esfuerzo» para que no haya fractura. «Somos todos compañeros», sermonea.
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En rigor, más allá de que el bancalarismo juntó -en realidad, la colecta la hizo en muchos casos en persona el propio Kirchner- casi 20 votos para apoyar la reforma del Consejo de la Magistratura, ese número no está cautivo para los meses que vienen.
Pero ¿por qué todo apunta al bloque y no al partido? Simple: sólo J.J. Alvarez queda con voto en el consejo partidario. El resto de los díscolos no tiene presencia efectiva en los organismos del PJ más allá de que no los dejan afuera si quieren participar de las sesiones del consejo.
Más allá de que para algunos resulte incómodo que el PJ compare -como hizo con una resolución firmada por Bancalari, Hugo Curto y Baldomero Alvarez (que recibirá, pasado mañana a Kirchner en Avellaneda)- el Decreto 4.161 que proscribió al peronismo tras el golpe del 55 con las críticas que en la actualidad la oposición hace a Kirchner.
Claro: entre los críticos hay dirigentes y legisladores peronistas que se ofendieron por el texto (publicado como solicitada) que equipara a los firmantes de aquel decreto con quienes plantean hoy diferencias con el gobierno del patagónico.



