La ausencia de Carlos Chacho Alvarez decepcionó a Antonio Cafiero y Pedro Del Piero, que ayer coparon el Congreso con legisladores y sindicalistas de la oposición para reclamar que continúe la pesquisa judicial por las supuestas coimas en el Senado. La demanda se hizo después de que el juez que interviene en la investigación admitiera a la prensa que tenía certezas de que estaba ante un caso de cohecho.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El faltazo resultó sugestivo porque Alvarez fue responsable de difundir el anónimo que describía la presunta ruta de los sobornos y que se convirtió en la principal carga probatoria de la causa que instruyó primero Carlos Liporaci y luego siguió su reemplazante, Gabriel Cavallo. De hecho, hace unos días se cumplió el primer aniversario del estallido del escándalo que promovió el entonces vicepresidente con la lectura del libelo de autor desconocido en una reunión de presidentes de bloque de la Cámara alta.
Representantes del Frepaso (por caso, el diputado José Vittar y el intendente de Avellaneda, Oscar Laborde, además del local Del Piero), ex aliancistas como la azafata Alicia Castro (Frente para el Cambio), representantes de la CGT «disidente» con Hugo Moyano a la cabeza, y hasta la radical María José Lubertino (quien asistió en nombre de Rodolfo Terragno), tuvieron que conformarse en la víspera con la embajadora que les envió Chacho: su propia esposa, Liliana Chiernajowsky.
Lo que más irritó a los organizadores no fue el faltazo. Alvarez bien podía alegar que no quería enfrentarse con los «movileros» y contestar preguntas más que incómodas, no sólo por los presuntos sobornos. Pero sí los sacó de las casillas que ni siquiera estampara su firma en un documento para reactivar la causa.
Reproches
En el despacho de Cafiero, antes de que presentaran esta declaración testimonial, se escucharon los primeros reproches a Alvarez, a quien muchos le adjudican predisposición sólo para jugar tenis con sus íntimos en el Club de Amigos, en el barrio porteño de Palermo, y nula inquietud por comprometerse con la realidad nacional. En realidad, algo que siempre se sospechó de Chacho, pero que -ahora-confirman hasta sus propios seguidores. Moyano y el colectivero Juan Manuel Palacios se regodeaban viendo de lejos los reclamos in absentia hacia Alvarez.
Desafortunadamente para los cegetistas «combativos» no hubo cruces entre los presentes. Hubiera resultado desopilante ver cómo Cafiero, que originalmente ventiló las versiones sobre las presuntas coimas, recibió filípicas de Del Piero por no haber admitido que delante de él, del radical Horacio Usandizaga y la neuquina Silvia Sapag había admitido que sabía de cinco (senadores) «que había cobrado». Esa situación ya se había planteado en el recinto. Pero el veterano peronista bonaerense calló y sólo se atrevió a dar 3 nombres en Tribunales (los famosos A, B y C que correspondían a Eduardo Bauzá, Angel Pardo y Ramón Ortega).
Las visitas no mencionaron que los únicos senadores que participaron de la movida ya saben que no renovarán la banca en diciembre. Del Piero quedó afuera de la interna oficialista y Cafiero apenas consiguió ir de primer suplente de Eduardo Duhalde en la boleta senatorial del PJ de Buenos Aires. En el mejor de los casos, podrá asumir cuando Duhalde sea postulante a la gobernación o a la presidencia en el 2003. El único problema sería que en el sorteo para la renovación de mandatos al antecesor de Carlos Ruckauf le tocara salir a los 2 años de haber ingresado y Cafiero se quedara con las ganas.
Una situación similar a la de Alvarez envolvió al otro ausente de la reunión, Terragno, que sí suscribió la declaración. Su enviada, Lubertino, fue la única radical presente. Le evitó al ex jefe de Gabinete que tuviera que inculparse a sí mismo, ya que -cuando se aprobó la reforma-Terragno era el nexo natural entre el Ejecutivo y el Parlamento.
Alicia Castro primereó a todos y anunció que el bloque Frente para el Cambio presentará en la Cámara baja un proyecto para la derogación de la ley de reforma laboral y un pedido de informes para que el gobierno precise «qué instrucciones dio a la SIDE, que quiere desplazar a los fiscales» de la causa».
El documento fue suscripto por Graciela Fernández Meijide, Fernando Niembro, Alejandro Dolina y el titular de la UIA, José Ignacio De Mendiguren, además de Eduardo Duhalde, y los diputados Mario Cafiero, Cristina Fernández de Kirchner, Mario Das Neves y Graciela Giannettasio, y el vicegobernador bonaerense, Felipe Solá.
Dejá tu comentario