19 de noviembre 2001 - 00:00

Los talibanes se rinden en sus últimos enclaves

Jalalabad, Afganistán (EFE, El Mundo, ANSA) - La noche cayó ayer sobre Kunduz, último fortín talibán en el norte de Afganistán, en medio de versiones conflictivas de rendición condicional, juramentos de lucha hasta la muerte y relatos de horror dentro de la ciudad.

Tras los bombardeos más arrasadores de la aviación estadounidense en seis días de asedio de la Alianza del Norte a miles de talibanes y mercenarios acorralados en Kunduz, los informes dispares dieron un panorama de la rápida y cambiante evolución de los hechos.

En Kandahar, sur afgano, donde murieron 40 personas en los últimos bombardeos, los talibanes aún resisten, pero diversas fuentes indican que podría llegarse a un acuerdo con la Alianza para evitar un baño de sangre. El ofrecimiento conjunto del comandante talibán, mullah Dadulah, y del gobernador pro talibán de Kunduz, Haji Omar Khan, se produjo luego de que los más intensos bombardeos de 43 días de guerra cayeran durante todo el día contra sus posiciones en las colinas del último bastión integrista.

Según la propuesta talibán, están dispuestos a ceder Kunduz si la Alianza del Norte garantiza la seguridad de los combatientes no afganos -se calcula que son unos 3.000- y la ONU se hace cargo de la ciudad norteña.

• Violencia

Las noticias provenientes de los refugiados de esa localidad hablan de violencia y crímenes cometidos por los fieles seguidores del mullah Omar y de Osama bin Laden, según las cuales, mataron a algunos compañeros favorables a la rendición.

También se dio a conocer que, al abandonar Kabul, los hombres del «mulá» se llevaron a la fuerza a decenas de detenidas.

Según las denuncias de maridos, novios y hermanos de las mujeres que estaban en la cárcel de la capital afgana, «debe haber al menos un centenar, muchas de ellas con niños».

La cadena estadounidense CNN aseguró que unos 60 chechenos y 25 milicianos árabes se suicidaron antes de entregarse a las tropas de la Alianza.

• Rehenes

Los refugiados que lograron escapar de Kunduz dijeron que los talibanes impiden huir a la gente y usan a la población como rehén contra los bombardeos estadounidenses.

Un refugiado contó que un médico fue «ajusticiado» con un disparo de fusil porque no era lo suficientemente rápido para curar a un talibán herido, y un niño de 8 años fue asesinado porque se reía de los soldados integristas.

Otros aseguraron que algunos talibanes huyeron, en medio de una nube de arena y de humo levantada luego de las explosiones. Los talibanes trasladaron dos lanzamisiles y tanques hacia el camino al este de Kunduz.

En la ciudad, sitiada hace tres días por 30.000 soldados de la Alianza del Norte, los talibanes resisten sobre sus posiciones al oeste de la ciudad, que controla una estratégica ruta al Norte hacia Tajikistán y al Sur hacia Kabul.

La Alianza del Norte hizo saber en la jornada que no está lista para entrar en Kunduz por la insuficiencia de municiones y espera que los ataques aéreos norteamericanos golpeen la resistencia de los atrincherados.

En tanto, la última jornada transcurrió sin ataques, pero en la vecina localidad de Oruzgan, ex base de Omar y de Bin Laden, el comandante
Hamid Karzai está reorganizando sus tropas para atacar Kandahar, si no se logra un acuerdo.

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