Los talibanes se rinden en sus últimos enclaves
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También se dio a conocer que, al abandonar Kabul, los hombres del «mulá» se llevaron a la fuerza a decenas de detenidas.
Según las denuncias de maridos, novios y hermanos de las mujeres que estaban en la cárcel de la capital afgana, «debe haber al menos un centenar, muchas de ellas con niños».
La cadena estadounidense CNN aseguró que unos 60 chechenos y 25 milicianos árabes se suicidaron antes de entregarse a las tropas de la Alianza.
• Rehenes
Los refugiados que lograron escapar de Kunduz dijeron que los talibanes impiden huir a la gente y usan a la población como rehén contra los bombardeos estadounidenses.
Un refugiado contó que un médico fue «ajusticiado» con un disparo de fusil porque no era lo suficientemente rápido para curar a un talibán herido, y un niño de 8 años fue asesinado porque se reía de los soldados integristas.
Otros aseguraron que algunos talibanes huyeron, en medio de una nube de arena y de humo levantada luego de las explosiones. Los talibanes trasladaron dos lanzamisiles y tanques hacia el camino al este de Kunduz.
En la ciudad, sitiada hace tres días por 30.000 soldados de la Alianza del Norte, los talibanes resisten sobre sus posiciones al oeste de la ciudad, que controla una estratégica ruta al Norte hacia Tajikistán y al Sur hacia Kabul.
La Alianza del Norte hizo saber en la jornada que no está lista para entrar en Kunduz por la insuficiencia de municiones y espera que los ataques aéreos norteamericanos golpeen la resistencia de los atrincherados.
En tanto, la última jornada transcurrió sin ataques, pero en la vecina localidad de Oruzgan, ex base de Omar y de Bin Laden, el comandante Hamid Karzai está reorganizando sus tropas para atacar Kandahar, si no se logra un acuerdo.




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