Paralizó ayer a la Casa de Gobierno la muerte de un dirigente del peronismo porteño de escasa notoriedad, pero con actuación gravitante en la vida interna en las dos últimas décadas. Se trata de Norberto Ivancich, hombre clave del PJ de la Capital desde finales de la década de los años '70, cuando representó al partido en la presentación que hicieron Deolindo Bittel y Carlos Corach ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la situación de los detenidos-desaparecidos.
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Desde la asunción del actual gobierno, Ivancich trabajaba como subsecretario de la Función Pública de la Jefatura de Gabinete.
Era profesor de sociología en la UBA y participó de grupos y publicaciones peronistas ligadas a la renovación como «Unidos» y «Vísperas», cuyo gran producto fue Carlos Chacho Alvarez.
Durante el gobierno de Carlos Menem estuvo vinculado al Congreso de la Nación, pero siguió a Alvarez en la integración del llamado Grupo de los Ocho. Contribuyó a esa formación como coautor del volumen «La cueva de Alí Babá». No se incorporó a la ventura del Frepaso y por eso se lo vio en 1999 adherir desde el campo intelectual -si cabe la expresión- a la candidatura de Eduardo Duhalde. En el velorio del funcionario, que se realizó anoche en una sala del barrio de Belgrano, se pudo observar una corona con la leyenda «Néstor y Cristina», una rara expresión de afecto presidencial.
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