Macri a interna por presidente

Política

De regreso en Buenos Aires, tras un descanso en Europa, Mauricio Macri comenzará a definir esta semana su hoja de ruta de cara a la elección del 28 de octubre. El jefe de Gobierno electo dialogará con los principales referentes del macrismo y se verá con sus socios.

En esos contactos, Macri planea relanzar una propuesta que tiene en carpeta hace tiempo: que el candidato a presidente de la oposición se decida por medio de una gran interna abierta nacional, idea que en su momento patrocinó el neuquino Jorge Sobisch.

Ese procedimiento, que genera reacciones diferentes en cada uno de los sectores cercanos a Macri, se sostiene sobre una necesidad puntual del presidente de Boca: evitar que la definición del candidato opositor esté sujeta a su designación personal.

«Mauricio quiere despersonalizar el tema del candidato que enfrentará a Cristina Kirchner» es el argumento que se escucha. Parece un mensaje dirigido, sobre todo, a Ricardo López Murphy que parece condicionar cualquier movimiento a que Macri le otorgue su apoyo.

Es más: de los aspirantes a candidatos que orbitan en torno a Macri, tanto Sobisch como el misionero Ramón Puerta -que coquetea en la dualidad de dos postulaciones- se han mostrado a favor de esa mecánica para definir el aspirante del arco opositor.

Por lo pronto, está descartado de que de ese juego participen Roberto Lavagna y Elisa Carrió. Ambos operan por vías diferentes a la terminal Macri.

En tanto, López Murphy, ha manifestado algunas reservas sobre el proceso de selección porque alimenta la sospecha de que, en una elección interna, el peronismo -sin importar su alineamiento eventual- podría jugar a favor de los postulantes pejotistas. Quizá tenga razón.

Por lo pronto, Macri busca un equilibrio que le permita, al mismo tiempo, negociar con Néstor Kirchner una convivencia medianamente pacífica en la Ciudad de Buenos Aires y participar, siquiera formalmente, como esponsor del armadoopositor a los Kirchner. Hay una razón sensible: Macri tampoco quiere aparecer atado a un candidato que en octubre tenga una mala performance porque, quiera o no, terminará vinculado con la derrota de su protegido.

En cambio, si alimenta el simulacro de una interna nacional -que, al menos por ahora, parece muy poco probable- podrá, supone, tomar distancia.

El tema será motivo de discusión en estos días y compartirá agenda con otro asunto urticante: el armado de un frente en la provincia de Buenos Aires donde Macri tuvo que modificar su estrategia luego de que se derrumbó la imagen pública de Juan Carlos Blumberg.

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