16 de julio 2008 - 00:00

Macri mandó a sus inspectores a actos

Los macristas Cristian Ritondo, Francisco de Narváez, Diego Santilli y Daniel Amoroso,ayer, durante la espera de los discursos de las entidades agropecuarias en el porteñobarrio de Palermo.
Los macristas Cristian Ritondo, Francisco de Narváez, Diego Santilli y Daniel Amoroso, ayer, durante la espera de los discursos de las entidades agropecuarias en el porteño barrio de Palermo.
«Como jefe de Gobierno estoy contento porque los dos actos se hicieron sin incidentes y en un marco de tranquilidad y paz», dijo ayer Mauricio Macri tras el día de manifestaciones. El mandatario no participó del acto del campo, pero sí su tropa, identificada para la ocasión, tanto de Capital Federal como de la provincia de Buenos Aires.

Pero Macri al inicio de la jornada envió a los inspectores de Espacio Público, ministerio que comanda Juan Pablo Piccardo, a verificar que se cumplieran sus órdenes. Fueron las referidas a la prohibición de colgar carteles de árboles, postes de alumbrado o todo tipo de mobiliario urbano.

Tanto en Palermo, donde manifestaron los sectores agropecuarios, como en Congreso, donde se estacionó el kirchnerismo, las infracciones se multiplicaron. Pero la cuestión no pasó a mayores, sólo se acotó a tomar nota de la pertenencia de las banderas, seguramente para elevar algún tipo de multa o protesta, tal como anoticiaban los funcionarios a los organizadores de las marchas. Eso sí, ya nada dice Macri de las carpas sin permiso que pueblan la Plaza del Congreso, sin permiso, como él pretende. En cambio se conformó con haber autorizado los dos actos que ayer colapsaron la Capital Federal.

«En lo personal lamento que el ex presidente Néstor Kirchner insista con un mensaje de confrontación y división de los argentinos, porque eso no nos lleva a ningún lado», dijo Macri en un comunicado y manifestó su deseo de que «el Senado de la Nación demuestre mañana (por hoy) que entendió el mensaje de la ciudadanía y legisle sin miopías a favor del país, dando marcha atrás con la Resolución 125».

En otro sentido, la ciudad vivió un caos con actos en dos ejes clave para el tránsito. Se sumó la inactividad de los bancos desde el mediodía, el cese de trabajo de los camioneros y la suspensión de clases en algunos colegios cercanos a los lugares de los actos. El estacionamiento de micros -de uno y otro acto-y la presencia de vehículos policiales distribuidos en zonas cercanas a las manifestaciones contribuyeron a las complicaciones. Así, los cortes de calles para facilitar las concentraciones agregaron mal humor a los automovilistas con demoras más extensas que la usuales.

La avenida Entre Ríos, sobre el Congreso, como la Del Libertador, donde está el Monumento de los Españoles, desde la mañana tuvieron reducidos sus carriles, además del corte por los escenarios. Callao estuvo cortada desde Bartolomé Mitre hasta Rivadavia y también Entre Ríos desde Rivadavia hasta Belgrano. Se bloqueó Virrey Cevallos desde Alsina hasta Yrigoyen, y Rivadavia hasta Paraná. También estuvo cortada la Avenida de Mayo -en casi todo su recorrido hasta la 9 de Julio-y la avenida Yrigoyen desde Combate de los Pozos hasta Sáenz Peña, puntos de reunión del kirchnerismo.

Sólo en Palermo, Libertador estuvo colmada por varias cuadras, lo mismo que Sarmiento hasta la avenida Santa Fe, lo que provocó el desvío de recorrido de varias líneas de colectivos. Tras los actos, seguían las demoras y recién entrada la noche se normalizaba la circulación, mientras que la línea A del subterráneo no se detenía en la estación Congreso.

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