Macri no dialoga pero se siente aliado
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R.L.M.: El PRO era un frente electoral donde algunas cosas no estuvieron bien, fue un frente entre dos partidos y algunas agrupaciones más en algunas jurisdicciones y hubo algunos inconvenientes en cuanto a la apropiación de las denominaciones.
P.: La marca PRO le pertenece al sector de Recrear, ¿no?
R.L.M.: Debería serlo, pero creo que no hay que hacer conflictos por los nombres, sino por las cuestiones sustanciales. Tenemos una coalición en el ámbito de la Ciudad que hay que respetar. A nivel federal no hubo coalición, razón por la cual fuimos a las elecciones con la boleta de Recrear, no hubo más remedio. Pero digamos que eso forma parte de las dificultades del pasado. El mundo no se construye con el pasado.
P.: ¿Qué hay hacia adelante?
R.L.M.: Creo que ahora vienen dos temas centrales, la política no puede hacerse en abstracto, se la tiene que hacer con una visión estratégica y esa visión es «a qué juega el gobierno»; el segundo punto es cuáles son las reglas para una fuerza cuando trata de construir asociaciones más sólidas hacia el futuro.
P.: ¿A qué juega el gobierno según usted?
R.L.M.: La primera cuestión estratégica es que en los primeros años de Kirchner se estuvo jugando para ir a un sistema europeo de partidos políticos, una socialdemocracia con algunos elementos o espacios centristas, una fuerza de centroderecha, con reglas de juego no cierto, mirando mucho la experiencia española.
P.: ¿Qué queda de eso?
R.L.M.: Kirchner ha terminado con ese juego. Según una buena lectura, él se dio cuenta de que su espacio o alianza electoral es la misma que respaldó a Menem, una coalición basada en el voto peronista más clásico. Al hacerse cargo del PJ, está yendo a la construcción de un partido hegemónico que acumula espacios de izquierda y de derecha sin ninguna vocación doctrinaria, no intenta ser ni el PSOE, ni el PP, es algo bien folclórico.
P.: Pero Carrió está ahí como la única oposición. El gobierno la elige también para eso...
R.L.M.: Sí por supuesto, a su manera, y Macri también con sus estilos, con sus formas, con su postura vecinal, ojo que no estoy haciendo un comentario ni crítico, ni favorable, estoy diciendo: «Ojo que tenemos esta realidad». Ante esta situación, el gran desafío de la oposición, el gran desafío de la política arquitectónica es vehiculizar un amplísimo frente capaz de restablecer el pluralismo, el respeto por las reglas institucionales, el equilibrio, el federalismo, la previsibilidad en las políticas públicas, que no haya hechos arbitrarios o bárbaros operando, que podamos tener estadísticas confiables.
P.: ¿Esto es lo que le dice a la oposición?
R.L.M.: Frente a esto, la idea de formar coaliciones de un lado o del otro ha perdido actualidad, en mi opinión. La alternativa será formar una fuerza capaz de captar lo que no está en el escenario oficial que pueda competir para restablecer las reglas de una sociedad pluralista donde haya alternancia. Esta coalición no puede salir desde una fracción, porque si la oposición va fraccionada, estos tipos arrasan. Si en 2009 ellos logran consolidar la distribución de poderes parlamentarios, locales, no hay 2011. Es ingobernable 2011 en esas condiciones.
P.: ¿Macri está de acuerdo con esta visión?
R.L.M.: Yo hace muchos meses que no hablo con él.
P.: ¿Por qué?
R.L.M: Yo creo que la crisis de la campaña electoral nos alejó mucho.
P.: Que lo apoyara en la Ciudad y no en todo el país...
R.L.M: Esas actitudes quebraron nuestra relación, esto es verdad. Después de haber puesto yo el cuerpo muchas veces por él, no hubo simetría. Pero no tengo la política del reparo o el reproche, eso no sirve, hay que mirar para adelante.
P.: ¿Qué ve en Macri hacia adelante?
R.L.M.: El Gobierno local de la Ciudad de Buenos Aires está concentrado en la gestión. Las respuestas de Macri han sido: «A mí me interesan los vecinos de la Ciudad». En el ámbito nacional es muy compleja su visión.
P.: Habla de la alianza con De Narváez...
R.L.M.: Bueno, De Narváez estuvo jugando a ser la opción de Kirchner en el PJ. Es decir, en el mismo partido dominante ser parte de ese poder. Si esto es así, nosotros no le vemos ninguna posibilidad. A confesión de parte, relevo de prueba. La alternativa tiene que tener otra base conceptual..
P.: Hay temor en la oposición de que la tilden de gorila, ¿no?
R.L.M.: Creo que hay un afán de no reproducir debates que en alguna medida son anacrónicos, que vienen de la crisis argentina de los 30. El mundo del siglo XXI no tiene nada que ver con eso ya. Es como que si uno le pidiera al PP que construya sobre las cosas que pasaban en España hace 60 años. El otro día presencié un gran debate en Brasil con Mantega, ministro de Hacienda de Lula, sobre la importancia de que las empresas brasileñas se hayan hecho multinacionales, con altos índices de rentabilidad y crecimiento en los negocios. Entonces un opositor como Arminio Fraga decía lo interesante que era escuchar estas reflexiones de un miembro histórico del PT.
Quedé impactado por el clima reinante y las similitud de la visión. En Gran Bretaña, el Partido Conservador, con Cameron, está buscando el centro y Gordon Brown está haciendo lo imposible por no ser desalojado del centro. Creo que a la Argentina no han llegado esas experiencias políticas, esos cambios que se plantearon luego de la caída del Muro de Berlín, como el caso de las economías del sudeste asiático, el Este de Europa, o habían llegado y se han ido. Hemos vuelto a los viejos clivajes.




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