Mauricio Macri emitió una orden a su tropa: «Basta de reuniones inconsultas con (Roberto) Lavagna». El líder del PRO, según revelaron desde la mesa chica del macrismo, no quiere que el ex ministro decida por él su candidatura a jefe de Gobierno porteño.
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El diputado xeneize no descarta formar un frente opositor junto al lavagnismo; sin embargo, ordenó que por ahora los contactos políticos con esa fuerza se limiten al Congreso y no al terreno electoral. Macri sospecha que Lavagna quiere posicionarlo ante la opinión pública y ante su propiaagrupación como candidatoa jefe de Gobierno porteño para despejarse así el camino hacia la presidencia.
«Por ahora, los contactos se van a limitar a cuestiones programáticas dentro del ámbito parlamentario. Mauricio sabe que él es el que más mide en las encuestas y en este momento es el líder de la oposición. Por ahora no piensa reunirse con Lavagna», reveló ayer a este diario un encumbrado macrista encargado de tender puentes con otras fuerzas.
El enojo del presidente de Boca Jrs. por la reunión que los legisladores porteños Diego Santilli, Marcos Peña, Gabriela Michetti y el diputado Eugenio Burzaco, entre otros, mantuvieron con el ex titular de la cartera de Hacienda tuvo fuertes repercusiones en el macrismo. Tanto, que el jefe del PRO vio detrás de esa cumbre inconsulta la intención de Lavagna de absorber su estructura como «pata» porteña de su proyecto presidencial.
Por ahora, Macri ni siquiera formó una mesa de enlace para conversar con el lavagnismo. El ingeniero, explicaron desde el búnker macrista de la calle Alsina, «está esperando un gesto de aceptación o de rechazo de Lavagna». Uno de sus principales estrategas explicó que tras las declaraciones de Macri, donde se mostraba dispuesto a «sacrificar ambiciones personales en pos de un acuerdo programático con la oposición», el ex ministro de Economía guardó silencio y no respondió al coqueteo. Casi un juego de histeria política que sí fue alimentada por el diputado lavagnista Jorge Sarghini, quien reconoció que en la Cámara baja se está trabajando con el PRO y la UCR.
En términos futboleros, para describir la situación en el lenguaje que mejor maneja Macri, fue un centro que el líder del PRO le tiró a Lavagna, pero que no fue recibido por el ex ministro -como pretendía Macri- sino por sus operadores políticos. Sarghini consideró «muy posible» que se logre un acuerdo entre el macrismo, el ex ministro de Economía y «un importante sector del justicialismo».
Principios básicos
Macri postuló el fin de semana los «principios básicos para una coalición» que -según explicó- deben preceder a las «conversaciones sobre candidaturas» para 2007. Según el diputado, esas premisas deben incluir la intención de «fortalecer las instituciones, limitando la concentración de poder que hoy rige»; «mirar hacia adelante, con una visión optimista de país» y « promover siempre el diálogo y el consenso con todos los sectores de la sociedad, estén o no de acuerdo con nuestravisión».
Además, Macri remarcó la necesidad de «mejorar las relaciones internacionales, apuntando a aumentar las exportaciones y las inversiones en el país y dejando de lado las relaciones de privilegio con (el presidente venezolano, Hugo) Chávez», punto en el cual coincide con Lavagna.
«Lograr una distribución más equitativa de los ingresos» y «recuperar el federalismo y la autonomía de las provincias, a partir de una nueva ley de coparticipación», es otro de los pilares de la biblia macrista para formar un frente común contra Néstor Kirchner.
Por lo pronto, esta semana debutará en el Congreso el interbloque lavagnista, reforzado por la nueva conducción del radicalismo ampliamente dominada por los seguidores del fundador de Ecolatina. Y el elemental rechazo a los superpoderes presupuestarios de Alberto Fernández será la primera misión conjunta del colectivo opositor.
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