El principal contrato de servicios que mantiene la Ciudad de Buenos Aires será totalmente modificado por Mauricio Macri este año. Se trata de la recolección de residuos domiciliarios que de por sí ya representa un problema para el distrito, no sólo porque el manejo no satisface, sino además por la pelea por la disposición final de la basura que mantiene la Ciudad con la provincia de Buenos Aires.
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A eso Macri agregará la modificación de los contratos que vencen a principios del año próximo, pero requieren de una ley para cambiar las condiciones.
El jefe de Gobierno ya les impuso a sus legisladores, el lunes pasado, que ese tema sea prioritario en la agenda para ser sancionado sin inconvenientes en tiempo y forma. Así se los transmitió Horacio Rodríguez Larreta -el jefe de Gabinete- a los titulares de los subloques macristas en la Legislatura.
Si bien aún no está el borrador de la ley, es un tema también prioritario en la secretaría que conduce Gustavo Grasso, que ya viene trabajando sobre la base de cambiar las actuales condiciones.
El servicio de recolección insume actualmente alrededor de $ 600 millones al año y por una ley de la gestión de Aníbal Ibarra, las empresas pasaron a cobrar por «zona limpia» en lugar de hacerlo por toneladas de residuos recolectadas. Además, se agregó una zona para la distribución del servicio y quedaron 6, pero siempre una a cargo de empleados municipales. Recientemente un fallo judicial le obligó a Macri a disponer de mejores condiciones para la limpieza en la zona sur del distrito, que es la que realiza la Ciudad sin intermediarios.
En un principio, existió la idea de privatizar esa zona, pero Macri podría dejar de lado esa iniciativa a cambio de otros acuerdos que está llevando adelante con el gremio (ver nota aparte), aunque los sindicalistas tienen allí un problema interno: Hugo Moyano, quien encabezó la primera protesta de municipales contra Macri, aspira a que los camioneros de esa zona reporten a su gremio y dejen de hacerlo a Sutecba (municipales).
Decidido
Al margen de esa cuestión gremial, el Gobierno porteño tiene decidido que no pagará más por «zona limpia», lo que considera «es imposible de controlar». El mecanismo obliga a las concesionarias a mantener el área que les corresponde sin basura a la vista, de lo contrario son multadas. Sin embargo, no bien estrenado ese sistema, comenzó a fallar, ya que obliga a las empresas a estar permanentemente monitoreando las calles, lo que les resultaría costoso y no lo llevan siempre adelante.
En su momento, el pago por tonelada también provocó complicaciones, como denuncias contra los camiones que, supuestamente, pasaban más de una vez por la balanza para certificar más kilos de los que acarreaban.
El macrismo quiere volver a ese mecanismo de tonelaje que considera más efectivo que el actual.
Otra de las ideas que están manejando en Medio Ambiente es volver a diagramar menos zonas para el otorgamiento de las concesiones, pero aún no está ese punto definido.
En cambio, se implementaría la colocación de más contenedores en algunos puntos de la Ciudad, modalidad que empezó la gestión de Jorge Telerman, aunque en determinadas arterias se quitarían. Eso se hizo recientemente en la peatonal Florida, donde los contenedores no sólo estorbaban la estética sino también complicaban el paso de los peatones.
Por otra parte, el macrismo ensayará un nuevo método para el microcentro.
Dispondrá en la calle Reconquista, que será semipeatonal, de contenedores que estarán bajo las veredas. El sistema se pondrá a prueba para ver si funciona, una vez que se realicen las obras en esa calle, para lo cual la semana pasada ya se abrió el primer sobre con las ofertas técnicas.
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