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La diabetes afecta la rutina de los pacientes ya que deben calcular diariamente los hidratos de carbono que consumen y evaluar qué cantidad de insulina se inyectan para regular la glucosa en sangre.
El ARG realiza los cálculos por los pacientes y les inyecta automáticamente la insulina a través de una aplicación del celular, que recibe los resultados de forma inalámbrica de un sensor que mide la glucosa y transmite los resultados de forma inalámbrica.
Además, se inserta un equipo de infusión de forma subcutánea en el abdomen y finalmente una bomba dosifica la insulina según las indicaciones programadas en la aplicación.
En una primera fase de pruebas clínicas hechas en 2016, se usó un algoritmo desarrollado en Estados Unidos que requería que el paciente calculara y registrara en el sistema cuántos gramos de hidratos de carbono iba a ingerir para que la bomba le infundiera la insulina.
Este año, en una segunda etapa, a través del ARG, los enfermos sólo tuvieron que registrar el inicio de la comida y la bomba automáticamente infundió la insulina.
Esta fase fue probada en tres mujeres y dos hombres, que así pudieron mantener los niveles de glucosa en un rango aceptable durante las 36 horas que duró la prueba, se informó.
En la Argentina, uno de cada 10 adultos sufre de diabetes tipo 1, que se da cuando el páncreas deja de funcionar y no produce o produce poca insulina: la de tipo 2, en cambio, es la que se da cuando el páncreas sí funciona, pero no produce suficiente insulina.




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