El legislador porteño Cristian Ritondo pide silencio durante la sanción, ayer, de una ley para agilizar la construcción de subtes. A su izquierda, Oscar Moscariello junto a Martín Borrelli.
Logró ayer Mauricio Macri hacer caer una sesión de la oposición con la ayuda del kirchnerismo y, de paso, por fin obtuvo la sanción de una ley que le permitirá endeudar a la Ciudad para hacer subtes y subsidiar el servicio, norma que venía retrasada desde hace un mes.
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Venía haciendo alarde, Macri, de tener «controlada» a la Legislatura porteña donde su bloque es mayoría, pero no llega a quórum propio y donde la oposición no se priva de algunas mañas como postergarle la sanción de leyes. Pero ayer, demostró el jefe de Gobierno que podrá continuar su gestión con un kirchnerismo más de su parte de lo que él esperaba. Es que el bloque Frente para la Victoria lo defendió ayer por haber postergado la elección de comuneros y dejó solo al resto de la oposición que vio así fracasada una sesión especial donde el principal objetivo era, con la excusa de la votación de comunas, demostrar que podían reunir quórum.
Así quedó claro que los K no están dispuestos a entorpecerle a Macri la gestión y que la pelea para las legislativas de 2009 la tienen dentro de sus propios aliados. Esa puja la encarna el sector del kirchnerismo que quiere continuar la alianza con Aníbal Ibarra (no es mucho, allí está la hermana del legislador) y los que rechazan que otra vez, en 2009, los Ibarra integren boletas electorales del sector. Estos responden al sindicalista Víctor Santa María, como el vicepresidente segundo de la Legislatura, Juan Manuel Olmos, quien salió a justificar el desaire de su bloque a la Coalición Cívica y a Ibarra reprochándoles al destituido mandatario y al ex jefe porteño Enrique Olivera por no haber convocado a la elección de comunas en sus mandatos. Claro que por entonces no había ley para esa tarea, pero los dichos que marcan el enfrentamiento tuvieron también, la semana pasada, otro episodio. Fue cuando el senador Daniel Filmus decidió no participar de un foro que encabezó Ibarra, ni tampoco se sumaron otras pymes kirchneristas como la de Abel Fatala, la de Gabriel Fuks y la del propio Santa María. De algún modo, todos apoyando a Macri en la decisión de llevar los comicios barriales al año próximo y en contra de los Ibarra y la Coalición Cívica de Elisa Carrió.
Proyecto
Ayer Macri envió el proyecto de ley que impone que las urnas barriales se realicen en 2009 junto con la legislativas y que al mes de la votación asuman sus cargos los siete comuneros por cada una de las 15 zonas. Le agregó, como se había anticipado, que seis de esos cargos «sean honorarios». Ahora la Legislatura deberá tratar el proyecto en comisiones hasta sancionarlo, para lo cual Macri ya tiene los votos, aunque el punto de la gratuidad de los comuneros será discutido por el Frente para la Victoria.
Del arco opositor, la legisladora Liliana Parada arremetió contra el kirchnerismo, del que dijo «es evidente el contubernio». Ibarra siguió defendiendo las elecciones para este año y de la Coalición, Sergio Abrevaya reclamó más explicaciones sobre la postergación.
Finalmente, el macrista Martín Borrelli defendió el proyecto del Ejecutivo, asintiendo en los problemas técnicos de confección de padrones como impedimento para realizar la votación este año. Borrelli fue uno de los que fogonearon que Macri debía convocar para agosto próximo, tal como estipula una ley, pero venció el sector que le recomendó al jefe de Gobierno que no someta su gestión a un plebiscito este año y que de convocar para noviembre venidero, si fracasaban los padrones, le cobrarían doble la jugada.
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