Mal augurio para Solá, lo reemplazarían por Urquía
Cristina Kirchner no está dispuesta a ceder nada en el Congreso, un ámbito al que reconoce como peligroso; de allí su pasión por mantenerlo controlado. Por eso con la presidencia de Diputados no quiere correr riesgos. Tras una primera candidatura de Felipe Solá para ese puesto, aparecieron otras como la de Agustín Rossi o Eduardo Fellner. Pero ninguno de ellos se acerca en la confianza de la candidata al cordobés Roberto Urquía. El dueño de la mayor aceitera del país y protegido de la primera dama podría haberse quedado en el Senado. Pero Cristina le tenía otro destino: es candidato a diputado por su Córdoba natal y su hombre para presidir esa Cámara si ella consigue la presidencia.
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Roberto Urquía
Con ese camino trunco, Solá sueña ahora con otro destino: ocupar un ministerio de Medio Ambiente que se le deberá crear especialmente. El todavía gobernador bonaerense cree que desde allí podrá imponer en la agenda argentina una temática tan taquillera como es el cuidado ambiental. Luchar por frenar el cambio climático sería uno de los ejes centrales de su gestión.
Experiencia para el cargo no le falta después de años de haberse ocupado de temas agrarios en el país. Se sabe que una de las principales fuentes de emisión de gases que colaboran con el efecto invernadero son las flatulencias de las vacas, que contienen alto contenido de metano.
Estudios en los Estados Unidos demuestran que 90% de esas emisiones que producen también los «fuegos fatuos» llamados por el saber popular en el campo «luz mala» -provienen también de los pantanos, la deforestación y la descomposición de animales muertos- pasarían a ser una de sus responsabilidades, más en un país que debe multiplicar su stock ganadero si no quiere entrar en una crisis de provisión de carnes.
Pero en el kirchnerismo le armaron también otro camino. Con la salida de Cristina Kirchner del Senado, la banca por la provincia de Buenos Aires pasaría a su sucesora, Graciela Ocaña. Se sabe que la jefa del PAMI no quiere ese destino: prefiere quedarse en su actual puesto u ocupar algún cargo ejecutivo dentro del próximo gobierno. El lugar pasaría entonces a Eric Calcagno, lo que dejaría vacante la embajada en Francia, lugar al que pretenden enviar a Solá.
Pero en el gobierno existen también planes paralelos para el territorio bonaerense.
Quizás por el síndrome nunca superado de haber accedido a la Presidencia con 22% de los votos, siente que debe convalidar solo todo territorio. Tal como lo hizo con su esposa contra los Duhalde en 2005, el año próximo los Kirchner planean armar una elección para reemplazar el cargo de senadora que Cristina K dejará libre; quieren tener un ganador propio que no vaya de la mano de Daniel Scioli, como sí sucederá ahora en la provincia. En esa pelea podría anotarse también Solá para capitalizar su paso por la gobernación y tener una suerte de revancha por no haber conseguido la reelección.



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