Fernando de la Rúa presidió ayer el acto por el Día de la Armada, mientras era abucheado y objeto de una silbatina por un centenar de empleados estatales y del ignoto movimiento de desocupados Teresa Rodríguez. Más tarde los criticó, señalando que eran hechos que «no deben suceder», aun cuando no se les impidió manifestar. De la Rúa solicitó «el respeto por la investidura presidencial».
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El Presidente viajó hasta la base naval de submarinos en Mar del Plata, acompañado de los ministros, Horacio Jaunarena y Adalberto Rodríguez Giavarini. Junto al jefe del Estado Mayor Conjunto, Juan Carlos Mugnolo, estaba también el jefe de la SIDE, Carlos Becerra, lo mismo que el de la Fuerza Aérea, Walter Barbero, y el segundo del Ejército, por hallarse el general Ricardo Brinzoni de visita en Estados Unidos, y el vocero presidencial, Ricardo Ostuni.
De la Rúa abordó la lancha multipropósito Punta Alta, desde donde pasó revista a los buques amarrados en la dársena de la base naval, donde se desarrolló el acto. El cierre, antes de servirse un vino de honor en el casino de oficiales, lo hicieron medios de la aviación naval (P-4 Orión, Truckers y Super Etendard).
De la Rúa debió escuchar el mensaje del jefe de la Armada, almirante Joaquín Stella, mientras dirigentes de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), desocupados y empleados del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero nucleados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) reclamaban por sueldos atrasados.
Algunos de los manifestantes no detuvieron sus gritos cuando se entonó el Himno Nacional ni en medio de la salva de 21 cañonazos. Durante el brindis posterior al acto realizado en el casino de oficiales, el Presidente destacó que la Argentina «atraviesa un momento difícil en lo económico, pero con posibilidades de superar esta situación».
Depredación
Durante la ceremonia Stella destacó que los caladeros «sufren la persistente incursión de verdaderas flotas pesqueras, que depredan nuestros recursos». Señaló que «la milla 201 es un ingrediente importante del conflicto internacional, básicamente económico, pero que también tiene connotaciones políticomilitares», en alusión al límite marítimo para que operen buques extranjeros.
En otro pasaje de su discurso, Stella dijo que la Armada «necesita imperiosamente la previsión presupuestaria de la ley de reestructuración de las Fuerzas Armadas, para poder mantener sus capacidades específicas, evitando así llegar a situaciones irreversibles».
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