Si bien el gobierno está inquieto por el «cacerolazo» que se anuncia para el viernes próximo, ayer aumentó su preocupación cuando se enteró de una manifestación frente al departamento de Raúl Alfonsín -su principal socio político-, un día antes. Para este jueves agrupaciones vecinalistas han anunciado que irán a protestar por la vigencia del «corralito» financiero que impusieron Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo y extremó Eduardo Duhalde. Claro que el ex presidente no soportará sólo el descontento de los ahorristas sino que, también, se prepara para ese día una manifestación en plaza Lavalle frente al Palacio de Justicia. Pero a diferencia de Alfonsín que todavía no ha respondido a estas provocaciones, en la Corte se considera que la protesta está teñida de parcialidad porque fueron convocadas por una denominada Asociación de Abogados Laboralistas y por organizaciones de la izquierda política que serían interesadas: los primeros por perder (presuntamente) su industria del juicio y los segundos porque se vienen pronunciamientos -que creen contrarios- sobre militares y causas vinculadas con la represión durante el Proceso Militar. Ayer, en tanto, hubo violentas protestas callejeras en San Carlos de Bariloche y en La Rioja, cortes de ruta en Jujuy y en puntos limitados de la Capital Federal. Pero no todas las manifestaciones tuvieron el mismo origen y propósito: además de los ahorristas, se hicieron oír grupos sindicales ultras y de desocupados que pidieron por fuentes de trabajo y el mantenimiento de los planes de empleo.
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