Marcha silenciosa recordó aniversario de Cromañón
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Un grupo de familiares, en
un tramo de la misa en la
Catedral Metropolitana,
donde el cardenal Jorge
Bergoglio reclamó a los
porteños que no olviden la
tragedia (arriba). Un niño
porta la imagen de una de
las 194 víctimas, durante el
acto religioso celebrado
para recordar el primer
aniversario del incendio de
República de Cromañón
(abajo).
Entre las cientos de personas que participaron de la misa se encontraban Jorge Enríquez, Gabriela Michetti, Martín Borelli y Eduardo Valdez, entre los pocos dirigentes políticos que se hicieron presentes, aunque se limitaron a la misa, no se sumaron a la marcha. No hubo, naturalmente, ningún delegado del gobierno.
Afuera de la catedral, en tanto, siguieron las palabras del obispo Beatriz Baltroc, el juez Gallardo (que está sometido a un jury), el ex ibarrista Ariel Schiffrin y el legislador Milcíades Peña.
Por otro lado, dirigentes de izquierda rehusaron la cita religiosa pero estuvieron presentes en el acto en Plaza de Mayo donde, en una tarima montada de espaldas a la Casa Rosada, se leyó un durísimo documento (ver vinculada).
A Eduardo Amaya -padre de Gastón, y Bernabé Galera, uno de los sobrevivientes de la masacre- encargados de leer el texto, se sumaron además el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y la monja Marta Pelloni.
• Frases
También participaron Nora Cortiñas, Laura Ginsberg de la Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA), Vanina y Tamara Kosteki, hermanas de Maximiliano, el piquetero asesinado; el izquierdista Tomás Devoto y la humanista Lía Méndez.
«Brindamos por la memoria de nuestros seres queridos, muchos de los cuales dieron sus vidas para salvar a otros», fue una de las frases leídas y que sirvió como pie para que se anuden una serie de planteos políticos contra Aníbal Ibarra y el presidente Néstor Kirchner.
«¿Puede brindar este gobierno que se dice defensor de los derechos humanos, cuando nos engaña con discursos e inauguración de placas por los caídos hace años, pero no acciona por los derechos humanos hoy?», se interrogaron.
«Todos estos jóvenes son semillas de vida: siembran resistencia contra la impunidad», dijo por su parte Pérez Esquivel y leyó la lista de las 194 víctimas de Cromañón. También había sonado la murga Los que nunca callarán, integrada por sobrevivientes del incendio.
De allí se partió, en caravana, hacia Plaza Once: miles de personas formaron una larga caravana que ocupó más de 20 cuadras. Allí seguirían los homenajes, los gritos y el llanto por esa memoria reciente. Un capítulo abierto, todavía; con 194 que ya no están pero dijeron «presente».




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