2 de enero 2006 - 00:00

Marcha silenciosa recordó aniversario de Cromañón

Un grupo de familiares, enun tramo de la misa en laCatedral Metropolitana,donde el cardenal JorgeBergoglio reclamó a losporteños que no olviden latragedia (arriba). Un niñoporta la imagen de una delas 194 víctimas, durante elacto religioso celebradopara recordar el primeraniversario del incendio deRepública de Cromañón(abajo).
Un grupo de familiares, en un tramo de la misa en la Catedral Metropolitana, donde el cardenal Jorge Bergoglio reclamó a los porteños que no olviden la tragedia (arriba). Un niño porta la imagen de una de las 194 víctimas, durante el acto religioso celebrado para recordar el primer aniversario del incendio de República de Cromañón (abajo).
El minuto de silencio, a las 22.50, en Plaza Once, cerró la larga saga de actos que el viernes, con la presencia de miles de personas, se realizó en Capital Federal para recordar el primer aniversario de la tragedia de Cromañón donde murieron 194 personas.

A esa hora, exactamente un año atrás, se iniciaba el fuego en el local que gerenciaba Omar Chabán, durante un recital del grupo de rock Callejeros y se abría la puerta a una de las mayores catástrofes de las últimas décadas ocurridas en la Argentina.

Con dolor y furia, el viernes, familiares y amigos de las víctimas, sobrevivientes, jóvenes, organizaciones sociales y partidos de izquierda protagonizaron el acto de homenaje a las 194 personas que perdieron la vida en un hecho político de alto impacto.

La secuencia había comenzado, temprano, con el montaje de una muestra fotográfica llamada «Vidas robadas, sueños en marcha», alusiva a la tragedia. A modo de desafío, las fotos habían sido ubicadas en las vallas de contención instaladas para controlar la movilización.

Luego, en la Catedral Metropolitana, Jorge Bergoglio brindó una misa. «Buenos Aires trabaja, hace negocios, busca rosca, pero no ha llorado aún lo suficiente por esta bofetada. Ciudad distraída, dispersa, egoísta, casquivana, superficial... Que no se nos endurezca el corazón», dijo. «Buenos Aires no se ha hecho cargo de sus múltiples tragedias, tiene que llorar y ser purificada por las lágrimas», aseguró Bergoglio en una dura alocución.

El momento más emotivo de la ceremonia religiosa fue cuando el purpurado invitó a los familiares a levantar la foto de las víctimas.

Entre las cientos de personas que participaron de la misa se encontraban
Jorge Enríquez, Gabriela Michetti, Martín Borelli y Eduardo Valdez, entre los pocos dirigentes políticos que se hicieron presentes, aunque se limitaron a la misa, no se sumaron a la marcha. No hubo, naturalmente, ningún delegado del gobierno.

Afuera de la catedral, en tanto, siguieron las palabras del obispo
Beatriz Baltroc, el juez Gallardo (que está sometido a un jury), el ex ibarrista Ariel Schiffrin y el legislador Milcíades Peña.

Por otro lado, dirigentes de izquierda rehusaron la cita religiosa pero estuvieron presentes en el acto en Plaza de Mayo donde, en una tarima montada de espaldas a la Casa Rosada, se leyó un durísimo documento (ver vinculada).

A
Eduardo Amaya -padre de Gastón, y Bernabé Galera, uno de los sobrevivientes de la masacre- encargados de leer el texto, se sumaron además el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y la monja Marta Pelloni.

• Frases

También participaron Nora Cortiñas, Laura Ginsberg de la Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA), Vanina y Tamara Kosteki, hermanas de Maximiliano, el piquetero asesinado; el izquierdista Tomás Devoto y la humanista Lía Méndez.

«Brindamos por la memoria de nuestros seres queridos, muchos de los cuales dieron sus vidas para salvar a otros», fue una de las frases leídas y que sirvió como pie para que se anuden una serie de planteos políticos contra Aníbal Ibarra y el presidente Néstor Kirchner.

«¿Puede brindar este gobierno que se dice defensor de los derechos humanos, cuando nos engaña con discursos e inauguración de placas por los caídos hace años, pero no acciona por los derechos humanos hoy?»,
se interrogaron.

«Todos estos jóvenes son semillas de vida: siembran resistencia contra la impunidad», dijo por su parte Pérez Esquivel y leyó la lista de las 194 víctimas de Cromañón. También había sonado la murga Los que nunca callarán, integrada por sobrevivientes del incendio.

De allí se partió, en caravana, hacia Plaza Once: miles de personas formaron una larga caravana que ocupó más de 20 cuadras. Allí seguirían los homenajes, los gritos y el llanto por esa memoria reciente. Un capítulo abierto, todavía; con 194 que ya no están pero dijeron «presente».

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