3 de junio 2005 - 00:00

Marchó Blumberg con un discurso más duro

Juan Carlos Blumberg encabezó ayer la cuarta movilización contra el garantismo y la inseguridad. A pesar de que su demanda específica -el contenido del petitorio- se enfocó en reformas en materia judicial, en un discurso fuertemente crítico al gobierno, Blumberg incursionó en algunos desaciertos. Así y todo, ayer reconfirmó que continúa siendo -aunque la movilización fue menor que las anteriores- el principal referente en la lucha contra la inseguridad y la ineficiencia judicial. Sin embargo, fuera de lo referido puntualmente a la Justicia -sobre lo que giró el petitorio que elevó a la Corte-, Blumberg mechó en su discurso planteos más politizados, y no siempre correctos, como una crítica a las excarcelaciones, algo que puede justificar las «condenas anticipadas». También, un pedido para suprimir las leyes secretas que habilitaron los sobresueldos. Ni qué hablar de pedir se esclarezca el caso García Belsunce, algo que desean todos, pero nadie puede lograr.

Marchó Blumberg con un discurso más duro
Juan Carlos Blumberg repudió ayer el «abolicionismo» de jueces de la Corte como Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay, y pidió «fin a la impunidad». Retrucó además que «a mí no me opera nadie» en referencia al gobierno, al cual reclamó por promesas de impulsar una reforma judicial.

«Los políticos se ríen en la cara de nosotros», exclamó el padre del joven Axel, secuestrado y asesinado hace 13 meses.

Blumberg
terminó su discurso bajo la lluvia en las escalinatas del Palacio de los Tribunales, donde se montó el escenario para el acto en reclamo de mayor Justicia. Más de 5 mil personas permanecieron, a pesar del mal tiempo, en la Plaza Lavalle, a metros del Obelisco porteño, para escuchar el discurso, pero en esta ocasión no se vio a ningún político.

Fue la cuarta marcha que realiza desde la muerte de Axel.

Durante el acto, que comenzó pasadas las 19 y se extendió hasta las 20, Blumberg reclamó el «fin de la impunidad» y pidió que se declare en «emergencia» al Poder Judicial, especialmente al fuero penal.

Luego repudió las excarcelaciones de María Julia Alsogaray, Víctor Alderete, Omar Chabán y Rafael Villarreal y de los asesinos de José Luis Cabezas, y agregó el reclamo para que se «termine la impunidad» en los casos de la Embajada de Israel y de la AMIA, las leyes secretas que justificaron sobresueldos a funcionarios, el escándalo de las coimas en el Senado nacional, la explosión de la fábrica militar de Río Tercero y el caso de las valijas con droga.

En ese marco, Blumberg apeló a que se tengan en cuenta «las garantías constitucionales para todos sin distinción de ideologías», pero rechazó el «abolicionismo del derecho penal», que a su criterio representan los jueces de la Corte Zaffaroni y Argibay, lo que provocó silbatinas y abucheos del público en contra de los magistrados. «Pretenderían la derogación del derecho penal», sostuvo en alusión a esos jueces.

• Dureza

En otro pasaje de su breve oratoria, el empresario criticó duramente a la clase política. Dijo que «los funcionarios tienen que entender que sus cargos no son para calentar la silla» y que tienen que «gestionar y no pensar en la próxima elección».

«Se
dice que el gobierno me opera», confió ante los manifestantes; «yo les digo a ustedes que a mi no me opera nadie», sentenció

Blumberg
y reclamó al gobierno por las «promesas» que el año pasado le hicieran con respecto a reformas en el sistema judicial.

En ese sentido insistió con la necesidad de agilizar la Justicia con un sistema informático y un sistema que permita que los ciudadanos puedan monitorear
«la productividad» judicial.

También pidió que se implemente la reválida de los cargos de los magistrados,
«los fiscales y los defensores».

«Una
Argentina más justa, en paz y con trabajo» será imposible si «la Justicia» y «la educación no son prioridades», expresó el padre de Axel.

Blumberg
cerró la marcha contra la impunidad, que se realizó luego de la entrega de un petitorio a la Corte (ver nota aparte). El acto contó con diversas adhesiones, entre ellas de la AMIA y de los padres de José Luis Cabezas, aunque no adhirieron los familiares de las víctimas de la tragedia del 30 de diciembre en la disco República de Cromañón.

El acto, organizado por la Fundación Axel Blumberg, comenzó con las palabras de un rabino, un pastor y un sacerdote, quienes apelaron también a que impere la Justicia.

Anteriormente,
Blumberg encabezó otras tres manifestaciones, la primera fue de magnitud por la concurrencia, cerca de 200 mil personas, que reclamaron en la Plaza de los Dos Congresos, por leyes más severas contra la delincuencia. Entre los asistentes, hubo familiares de víctimas de la inseguridad y, como en otras ocasiones, estuvieron en el palco Pompeya Gómez, madre de Cristian Schroeder, y Susana Garnil, madre de Nicolás Garnil, entre otros integrantes de la Fundación, además de familiares de Diego Peralta, Roberto Gramajo, Andrés Balmaceda, Emilse Peralta, María Ester Cromanese, Norma Peroña, Andrés Funes y del soldado chaqueño Mauro Ramírez.

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