12 de febrero 2004 - 00:00

Más izquierda en la Justicia

Si el gobierno no hubiera ya introducido en la Corte Suprema a Eugenio Zaffaroni y propuesto a la increíble Carmen Argibay, el anuncio del Dr. Esteban Righi para la Procuraduría de la Nación hubiera sido bien visto por la mayoría moderada del país. Es un buen jurista, de vuelta de haber participado en la liberación de todos los acusados de terrorismo en aquella famosa noche de 1973 en Villa Devoto. Righi es democrático. Por caso, íntimo amigo de Héctor Masnatta superprobado hombre de la moderación. Pero una izquierda que tradicionalmente representó siempre de 6% a 10% del electorado nacional en cada elección y que llegó al poder «de regalo», como escribió el propio Horacio Verbitsky, es mucha ideologización o imagen de ello en el Alto Tribunal y eso alarma. Aun cuando se cree que Righi es un caso distinto y no se prestará a maniobras políticas en el manejo de los fiscales. Algo muy importante en el accionar de la República, desde ya. Es de lamentar por el propio valor de Righi que llegue en esta tercera secuencia cuando debió ir en la primera, si en definitiva se iba a poner un juez amigo del gobierno.

Néstor Kirchner se reunió ayer con el penalista ex camporista Esteban Righi en su despacho de la Casa de Gobierno para ofrecerle ser candidato a reemplazar a Nicolás Becerra en la Procuración de la Nación.
Néstor Kirchner se reunió ayer con el penalista ex camporista Esteban Righi en su despacho de la Casa de Gobierno para ofrecerle ser candidato a reemplazar a Nicolás Becerra en la Procuración de la Nación.
Casi una obviedad la decisión de ayer del presidente Néstor Kirchner: eligió acentuar el giro hacia la izquierda de la Corte antes de inclinarse por una Justicia más pluralista.

Lo hizo al nominar al ex ministro del Interior de Héctor Cámpora, Esteban Righi, como el candidato del gobierno para reemplazar a Nicolás Becerra en el cargo de procurador general de la Nación. El anuncio lo realizó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, al término de la reunión que mantuvo, junto a Righi, con el presidente en la Casa Rosada. Si no hubiera asumido en el Alto Tribunal Zaffaroni y propuesta Carmen Argibay, Esteban Righi no sería mal visto como procurador y lo habrían apoyado muchos moderados, aun siendo un hombre de izquierda y hasta olvidado que en 1963 abriera la cárcel de Devoto a subversivos que luego desatarían la matanza de ambos lados.

El jefe de los ministros no tuvo reparos en reconocer la amistad que mantiene con el candidato: «Me cuesta mucho hablar del doctor Righi porque es muy grande el afecto y el cariño que le tengo, me he criado en mi carrera docente en la Facultad de Derecho en la cátedra a su cargo», se sinceró Fernández.

Para evitar que la presentación de Righi como candidato oficial no quedara sólo en expresiones de devoción, Fernández justificó la elección presidencial en la «doble condición que ostenta que es contar con una calidad moral intachable y una calidad técnica importante».

Righi
agradeció la nominación del gobierno y devolvió la gentileza acudiendo al sentimentalismo peronista: «Sólo un gobierno de las características que ha tenido el Presidente y este equipo gubernamental me entusiasma para poder regresar después de tantos años», dijo.

Righi
, un peronista de izquierda que perteneció al ala izquierda de la poderosa Juventud Peronista, es un abogado con prestigio de buen penalista y es profesor de la cátedra de Derecho Penal en la Universidad de Buenos Aires. Y, además, de ser amigo del jefe de Gabinete, es un especialista en política criminal.

Apodado «Bebe», Righi (ahora 64 años) fue el funcionario público más joven del gobierno de Cámpora en la década del '70. Juró como ministro del Interior cuando tenía 34 años.

• Ezeiza

En esa función se encontraba cuando se produjo la masacre de Ezeiza, en la que grupos armados enfrentados en la interna justicialista chocaron horas antes de que Perón regresara al país luego de su exilio en España, el 20 de junio de 1973.

El joven ministro, quien recibió al líder justicialista en la base aérea de Morón, inició entonces una investigación a raíz de los hechos que dejaron un saldo de una veintena de muertos y cientos de heridos.

Sin embargo, las presiones contra
Righi se sucedieron y comenzaron a circular versiones sobre su posible renuncia, que se concretó finalmente el 14 de julio, apenas 49 días después de su asunción, cuando se constituyó el gobierno provisional de Raúl Lastiri.

En 1974,
Righi dejó el país y se refugió junto a su esposa, Zulita Fellini Gandulfo, y sus tres hijos, Ezequiel, Federico y María Paula en la Embajada de México. En ese país vivió durante 10 años. Regresó el 16 de marzo de 1984 y fue acusado de mantener vínculos con la organización Montoneros.

En los años '90.
Righi se desempeñó como asesor de José Luis Manzano en el Ministerio del Interior. En tal carácter, participó del acto de repatriación de los restos de Héctor Cámpora, que había fallecido en México.

Cuando
Kirchner cargó contra la Corte Suprema de Justicia, el nombre de Righi sonó como primer candidato del presidente. Sin embargo, el cargo fue para Eugenio Zaffaroni.

Se lo volvió a mencionar cuando se analizaba el candidato para reemplazar al renunciado
Guillermo López, pero ese puesto fue para CarmenArgibay.

Ahora Kirchner y después de 30 años de estar alejado de la función pública lo reedita para reemplazar a Becerra.

El postulante deberá exponer sus antecedentes, presentar una declaración jurada, someterse a entrevistas públicas y recibir apoyos o impugnaciones, el mismo procedimiento que impuso el gobierno para el nombramiento de jueces de la Corte Suprema. Luego, el Senado deberá prestar el acuerdo correspondiente.

El candidato de
Kirchner comentó que, si se erige en el nuevo jefe de los fiscales, realizará una revisión de «todo lo que pasó, pues la institución tuvo una importante modificación a raíz de la reforma constitucional de 1994».

«
Debo rescatar muchas iniciativas del procurador que renuncia y creo que el trabajo a realizar no es de grandes cambios sino es el de todos los días, rescatando todo lo bueno que se haya hecho hasta ahora», expresó Righi.

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