21 de noviembre 2005 - 00:00

Más que política y deuda, el viaje lo justifica el gas

Si bien una nueva ayuda financiera de Venezuela a través de la compra de bonos argentinos es el punto principal en la agenda económica entre Néstor Kirchner y Hugo Chávez, los negocios energéticos también tendrán un lugar importante.

Chávez parece el más interesado en impulsar la construcción del gasoducto que uniría los dos países. Es un emprendimiento de más de 6.000 kilómetros que exigiría una inversión de 4.000 millones de dólares como mínimo y que necesita la participación activa de Brasil, por donde pasará buena parte de la red gasífera.


Para Venezuela, el proyecto puede ser importante porque tiene una de las mayores reservas de gas natural del mundo y el mercado brasileño parece una oportunidad al alcance de la mano, posiblemente más rentable y seguro que incursionar con gas licuado transportado en barco hacia el mercado de EE.UU.

No obstante, Lula Da Silva esquivó compartir el encuentro de hoy, en parte por los apremios que sufre su gobierno pero sobre todo porque no parece éste un buen momento para mostrarse con Chávez, luego de los últimos entredichos con México y los epítetos contra el presidente George Bush.

Para la Argentina, el gasoducto es en cambio, por ahora, la última alternativa energética considerando el costo a que llegará el gas venezolano a nuestro territorio, y el valor de la obra. Tanto para el sur brasileño como para el norte argentino, el gas debería provenir de Bolivia, donde hay también gran cantidad de reservas, aunque por ahora la situación política de ese país impide exportar el hidrocarburo.


La agenda energética incluye otros temas más inmediatos e importantes para la Argentina. Se trata de la venta de la red de estaciones RHASA a Petróleos de Venezuela (PdVSA) y de una pequeña destilería de la misma compañía en Campana.

A principios de octubre, PdVSA comenzó el «due dilligence», y hoy podría haber alguna novedad, lo que explica la presencia de Horacio Zambucetti, dueño de esos activos, entre los empresarios que viajarán con Kirchner a Venezuela. También de Adelmo Gabby, presidente de la Bolsa de Comercio e intermediario de ese negocio.

Pero además, una vez en manos de Petróleos de Venezuela, las estaciones RHASA necesitan combustible a un precio que les permita competir con las otras empresas que dominan el mercado y que pueden percibir precios más bajos que los internacionales porque procesan crudo propio (Repsol y Petrobras) o lo compran a precio regulado (Shell y Esso). Las estaciones blancas, como las de RHASA y Sol Petróleo, de la uruguaya ANCAP, vienen perdiendo mucho dinero desde que se implantó el sistema actual a principios de 2003, porque las petroleras no les venden combustible a valor preferencial.

• Compromiso

Repsol se comprometió a abastecer con combustible a PdVSA por un año dentro de un acuerdo que incluye además venderle hasta 10% del petróleo que extrae en la Argentina a cambio de participar en bloques de la rica franja del Orinoco. Si la compra de RHASA se completa, Repsol deberá en principio cumplir con el suministro de combustible.

Según fuentes oficiales, la agenda también incluirá la compra de gasoil venezolano para solucionar las carencias del mercado interno en los momentos de alta demanda del agro (sobre todo en mayo y junio).

Como aun si no paga impuestos, el gasoil importado es más caro que el local y las petroleras deben venderlo a pérdida, puede aparecer hoy alguna alternativa que mejore el negocio, sobre todo, según se presume, en el caso de Repsol, que tiene intereses en los dos países.

La delegación de empresarios está compuesta por directivos del grupo Techint (Luis Betnaza, Carlos Ormachea y Luis Uriburu) y el ejecutivo de Repsol YPF Carlos Bruno. También viajaron el titular de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabby; el presidente de la Cámara Argentina de Máquinas Agropecuarias, Jorge Médic; además de Zambucetti y de Enrique Pescarmona (Impsa), que ya se encuentra en Venezuela.
Este último ya cerró el negocio de repotenciar las turbinas de la central hidroeléctrica de Macagua (la principal fuente de electricidad en ese país), junto con una compañía local, por un total de 223 millones de dólares.

Otro punto en la agenda bilateral es la compra de ascensores argentinos para el Ministerio de Defensa y el Palacio de Gobierno -Miraflores- de Venezuela, que estará a cargo de la empresa Servas y que incluye la posibilidad de radicación gradual de esta firma argentina en ese país.

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