Cámara Federal contorsiona su doctrina y abandona la "responsabilidad jerárquica" en las causas del macrismo

Política

Definición en causa de espionaje podría volver a dar giro jurídico a contramano de jurisprudencia. El antecedente del fin del festival de preventivas.

A la vista de todos, y en tan solo 18 meses, la Cámara Federal –con su intervención en causas por presunta corrupción ocurridas entre 2015 y 2019- mutó los pilares de la doctrina que consolidó durante el anterior Gobierno, relativas al tratamiento de los casos que involucraban a exfuncionarios K. Primero dejó de lado la “doctrina Irurzun” para considerar los “lazos residuales de poder” como motivos para sostener una eventual obstrucción a la justicia y sostener prisiones preventivas. Pero ahora, busca ensanchar esa creatividad para dar vuelta la página sobre la responsabilidad en la escala jerárquica de los actos de gobierno. Traducido, aspira a retroceder en la máxima del “no podía no saber”, que utilizó para hilvanar acusaciones respecto al eventual conocimiento de actos ilícitos por la cabeza del Poder Ejecutivo. Ese contorsionismo hoy le sirve a Mauricio Macri, quien podría verse beneficiado de una eventual anulación parcial de la causa por espionaje ilegal que se instruyó en Lomas de Zamora.

“A la hora de examinar la presencia de riesgos procesales no corresponde limitar el análisis al arraigo o la manera en que los involucrados se comportan formalmente en el proceso penal, sino que resulta especialmente relevante determinar si existen datos reales, concretos y objetivos que permitan razonablemente presumir que los lazos funcionales tejidos al amparo del acuerdo criminal se encuentran aún vigentes y pueden estar siendo utilizados en perjuicio de la investigación penal”, redactó el camarista Martín Irurzun en 2017, estampando el copyright a una doctrina que, en rigor, había sido diseñada en una vocalía del cuarto piso del Palacio de Tribunales. Con ese párrafo que se inauguró con Julio De Vido y alcanzó (sólo) a exfuncionarios kirchneristas y a empresarios (algunos también detenidos en el caso “cuadernos”) se profanó una doctrina medular que regía las preventivas, a partir del fallo Díaz Bessone de Casación. La prisión anticipada a una condena solo era viable cuando existía el riesgo de no estar sujeto al proceso penal, darse a la fuga u obstruir el avance de la investigación, por ejemplo, amenazando testigos u ocultando pruebas.

El camarista Martín Irurzun fue apartado de la causa. (Foto CIJ).
Martín Irurzun.

Martín Irurzun.

Así alcanzó con creer –sin necesidad de fundamentar con un hecho concreto donde se hubiera materializado- que la eventual vigencia de esos lazos implicaban un riesgo. Era una carta blanca para aplicar detenciones. Su primer obstáculo fue la proliferación de denuncias que también impactaron sobre la administración Cambiemos: si los kirchneristas tenían relaciones por haber formado parte del Gobierno, cómo se podría soslayar las relaciones del funcionariado en ejercicio. Fue la primera pirueta de varias.

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La causa “Super Mario Bros”, referida al grupo de espías “orgánicos” que espiaron a Cristina de Kirchner, Diego Santilli, Horacio Rodríguez Larreta, otros dirigentes políticos, sociales, religiosos amenaza con ser anulada, en parte, corriendo bajo la alfombra la doctrina que había sido utilizada para muchos casos de crímenes de lesa humanidad y luego se trasladó a las causas de presunta corrupción estatal. Los principales procesados eran Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, la pista del secretario privado de Macri se dejó languidecer. El resto era personal jerárquico de la AFI y agentes. La idea de desconectar esto de la estructura estatal y decir que eran “cuentapropistas” sería un giro más de la Cámara. Por esto, recusaron a los jueces no solo los querellantes, sino también el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, máximo órgano público que agrupa a los letrados matriculados. ¿Pueden haber sido considerados radicales libres los espías que respondían las órdenes de las principales autoridades políticas de la AFI, uno de los cuales era inquilino del propio Presidente por sus lazos de amistad? A riesgo de contracturarse, la Cámara ensaya una nueva contorsión.

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Gustavo Arribas y Silvia Majdalani.

Gustavo Arribas y Silvia Majdalani.

El “no podía no saber” ampliamente difundido, no es más que una extensión de la responsabilidad penal por actos ejecutados por subalternos en el ejercicio de sus funciones a la cúpula de la organización jerárquica. Con basamento en la autoría mediata por aparato organizado de poder desarrollada por Claus Roxin, su utilización (no sin polémica) también apuntaló la serie de causas contra el kirchnerismo. La nueva doctrina ya había sido adelantada por Ámbito hace un año: la del “cortafuegos para control de daños”.

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