Carlos Menem negó ayer enfáticamente que sea el propietario de una cuenta bancaria en Suiza con u$s 10 millones depositados supuestamente por el gobierno de Irán para encubrir su presunta participación en el atentado contra la AMIA y anunció que iniciará acciones penales en contra de sus «calumniadores». El ex presidente calificó de «canallesca versión» a las publicaciones aparecidas en algunos medios que «lo vienen agrediendo desde que se desempeñó como jefe de Estado». Menem sostuvo que «la imputación resulta tan disparatada, absurda y grotesca que no merecería ser contestada, sino fuera porque la gravedad de ella resulta una flagrante afrenta a la verdad y hiere su honra y su dignidad como persona, como ciudadano y como ex presidente». No sólo la existencia de la cuenta en sí misma desmintió el ex mandatario sino que negó que « haya tenido algún tipo de contacto directo, ni indirecto, ni de ninguna naturaleza con los supuestos autores del terrible atentado contra la AMIA».
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A su vez, el fiscal de la causa, Eamon Mullen, negó que le haya llegado -tanto a esa fiscalía como al juzgado de Juan José Galeano- información oficial del Departamento de Justicia de Suiza relevando la existencia de esa cuenta bancaria. Tampoco reconoció que se trate de un depósito del gobierno iraní aunque -obviamente- dejó abierta la posibilidad de profundizar la investigación sobre la base de estos nuevos datos que para Mullen sólo se basan en publicaciones periodísticas tomados de presuntos dichos del fiscal general de Ginebra, Bernard Bertossa. Sí, confirmó que fue enviada al gobierno alemán la remisión del denominado «Testigo C» pero esa solicitud de Galeano no es de ahora sino desde hace varios meses y tiene por finalidad lograr su declaración en el juicio por el ataque terrorista a la mutual judía aunque el juez dejó abierta la posibilidad, este mes, de que sea interrogado en ese país europeo. el Abolghasem Mesbahi es un ex funcionario iraní que ocupó un alto cargo en la estructura de Inteligencia durante el apogeo de los ayatollahs, pero luego desertó y se refugió en Alemania bajo la protección del servicio secreto de ese país. La revelación del nombre de este espía provocó en la renuncia de Nilda Garré -vinculada en ese momento a Federico Storani- a la comisión del Ministerio de Justicia que siguió la evolución de la causa judicial. «Resulta sugestivo que de atribuirme falsamente la titularidad de una cuenta derivada de la venta de armas al exterior se haya pasado hoy a vincularla con el atentado a la AMIA. En este disparatado rumbo no sería extraño que mañana se me adjudiquen vinculaciones con el legendario tesoro de los nazis, con la mafia rusa o con cualquier otra barbaridad que se les ocurra a los detractores de turno», contraatacó el ex presidente.
Pero, además, Menem «no cree que lo que está ocurriendo sea producto de hechos accidentales o aislados sino que se trata de acciones premeditadas, destinadas a destruirme moralmente, sin descontar que de última constituyan hechos preparatorios para justificar una agresión o atentado contra mi integridad física. Desde ya los hago responsables, si ello ocurre, a los que están detrás de esta maniobra». Mesbahi habría señalado que «estando en Teherán habría observado cómo a una oficina continua a la suya ingreso un funcionario de la Presidencia argentina y negoció el envío de u$s 10 millones a una cuenta de un banco suizo a una cuenta del Hizbollah». Pero otras versiones tomadas de medios opuestos a Menem sostienen que el iraní le dijo a Galeano en Alemania y luego en México que ese dinero debía depositarse en el Banco de Luxemburgo en Ginebra pero a nombre directo de Menem. Por « estos alevosos ataques», el ex presidente dio instrucciones para querellar penalmente a los autores de «repugnantes calumnias e injurias».
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