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Es que la pugna Kohan versus Bauzá, o viceversa, se arrastra desde los tiempos en que Menem gobernaba La Rioja y, por supuesto, se acentuó durante los diez años que permaneció en la Casa Rosa-da. Con altibajos, nunca llegaron a congeniar, más bien se enfrentaron con propósitos de exterminio. Como es obvio, esa confrontación persistió una vez alejados del poder y se renovó durante el inicio de la campaña. Hasta que se produjo un choque superior y, en La Rioja, Menem decidió intervenir. Hasta ese momento, como siempre, había observado con delectación esa puja, hace 20 días entendió que podía perjudicarlo.
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