21 de diciembre 2000 - 00:00

Menem se confesó adicto: "Le daría de nuevo Economía a Domingo Cavallo"

«La herencia recibida» fue el irónico lema sobre el que desarrolló su mensaje, el martes por la noche en el Círculo Italiano, el ex canciller Guido Di Tella, donde sintéticamente respondió con duras pullas al gobierno. Fue la última reunión del año de la peña Joaquín V. González, que preside Carlos Menem, quien en ese carácter se despidió de los 800 comensales hasta marzo «porque todos necesitamos descansar un poco después de este año tan difícil».

La última reunión, donde el orador fue Carlos Escudé, fue un tumulto al entrar y al salir por la presencia de la chilena Cecilia Bolocco, que entonces monopolizó la atención de todos. Sin embargo, el último martes había aumentado el número de los que querían escuchar tanto a Di Tella como a Menem. Fue Ricardo Romano, secretario del Consejo Nacional del PJ, el encargado de presentarlos.

Y también como otras veces fue posible advertir presencias de distinto pelaje político, como Francisco «Pache» Aguirre, en otros tiempos pope enrolado en el desarrollismo, o más precisamente junto a Rogelio Frigerio.

Empanadas de entrada y ravioles con tuco fue el tentempié con el que se entretuvo la concurrencia, lubricados con vinos y bajados con helados. El maestro Ariel Ramírez estuvo entre los primeros en llegar y también en irse, después de saludar a Menem, junto a una variopinta asistencia de personajes como Rodolfo Sciamarella, Claudio Sebastiani, Mariano Cavagna Martínez, Patricia Langan, Jorge Asís y Ana Kessler.

En otras mesas se observó la presencia de Jorge Aguado, Rodolfo Martínez, Daniel Scioli, Andrés Cisneros, Félix Borgonovo, Roberto Favelevic, Mario Granero, Alejandro Tfeli, Pedro Olgo Ochoa, Marina Dodero, Archibaldo Lanús, Jorge Raventos, Enrique «Quique» Strega y Armando Gostanian. No quisieron perderse palabra el barbado Escudé, Susana Merlo, Alieto Guadagni, Beatriz Gutiérrez Walker, Santiago Lozano, Mariano Cúneo Libarona, Mario «Pacho» O'Donnell, el «Cuervo» Fernando Miele, Jorge Herrera Vegas, Daniel Castruccio, el «Huevo» Marini e Inés Pérez Suárez.

Di Tella,
dejando de lado frases ingeniosas al hablar de «la herencia recibida», lo primero que hizo fue recordar «la que recibimos nosotros de los radicales en 1989, que fue una catástrofe, por la hiperinflcción; donde los argentinos no sólo se iban del país sino que decían que la Argentina se iba al carajo». Y agregó con un desacostumbrado gesto adusto: «La Argentina se nos moría en las manos, no existía la moneda». Fue cuando afirmó que «con Menem se produce un cambio copernicano. Cuando en Estados Unidos el Banco Mundial no podía creer que se podían privatizar las empresas públicas en el tiempo que se hizo; o cuando terminamos resolviendo los 24 conflictos limítrofes con Chile». Di Tella concluyó su mensaje recordando el tercer verso del Eclesiastés de los Evangelios, que dice en un fragmento que «hay un momento para todo». Tras él tomó el micrófono Menem y todo pareció animarse. Dijo que fue otorgado a la Argentina «un blindaje gracias al cual nuestros acreedores podrán cobrar; casi 90 por ciento irán a amortizar las deudas que tenemos. Lo que nadie dice es que aquí hace falta que alguien diga, Argentina, levántate y anda». Y trascartón recordó un discurso de un dirigente peronista santafesino en la campaña electoral del '89, que en el calor del discurso de barricada dijo que «este hombre -por Menem-, hará que la Argentina se levante como el Gato Félix», confundiendo el Ave Fénix con el personaje de historietas, provocando las risas generalizadas.

Fue muy festejado cuando recordó que, efectivamente, se habían resuelto los 24 conflictos limítrofes con Chile. Y aludió a la ex miss mundo Bolocco, sin mencionarla, Carlos Menem y Guido Di Tella el martes a la noche, durante la comida en el Círculo Italiano, donde el ex presidente dijo que "le daría el Ministerio de Economía a Cavallo, que asegura que se crecerá 10 por ciento". cuando agregó con picardía que «ahora tenemos el conflicto número 25 que en principio estaría resuelto».
Menem aludió al reportaje publicado por este diario al economista Enrique Blasco Garma, para puntualizar «los diez brillantes años» de su gestión de gobierno. Dijo que «si Cavallo asegura que el año que viene se crecerá a 10 por ciento, aunque acá sostenga que será 7; si yo fuera el Presidente le entregaría el Ministerio de Economía para que lo haga, yo quiero que a este gobierno le vaya bien».

Afirmó el ex mandatario que fue consultado por el gobierno acerca de la anunciada decisión de EE.UU. de negociar el ingreso de Chile al NAFTA. «Y yo les dije que eso era muy bueno, porque detrás iría la Argentina y en lugar de 2005 alcanzaremos esa asociación antes, en 2003.» Hubo otra cuota de humor y de rápidos reflejos políticos cuando contó una anécdota respecto de Chile. Fue cuando desde el país trasandino llegó la noticia de que estudiaban comprar cazabombarderos F-16 a EE.UU. «Yo lo llamé a Frei y le dije que me parecía muy bien, que lo hicieran, pero luego le pregunté: ¿Decime, para qué los querés; a quién le vas a tirar las bombas?», lo que generó nuevas sonrisas y aplausos.

Los postres se habían consumido y
Menem concluyó su mensaje dirigiéndose a Fernando de la Rúa: «Señor Presidente, usted recibió una herencia magnífica de un gobierno brillante. Cuide la herencia que recibió mi querido Presidente».

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