El Peronismo Popular, liderado por Carlos Menem y conducido como coordinador nacional por su hermano Eduardo, aprobó ayer el documento que lleva por título «Convocatoria a la Unidad del Peronismo», constituyéndose como corriente interna del PJ. Pero, al mismo tiempo, de mano tendida entre los distintos actores de esta fuerza política, muchos de los cuales hoy están enfrentados.
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Además del catálogo de ideas para movilizarse internamente -plenarios, juntas promotoras, unidades básicas y contactos con otras corrientes internas-, se promueve la firma de un petitorio nacional para reclamar internas que legitimen «una nueva conducción nacional del Partido Justicialista», amén de organizar para el 1 de julio -dentro de un mes- actos recordatorios por los 30 años de la muerte de Juan Domingo Perón.
Pero lo más sustancial es el documento de «Convocatoria a la Unidad», que señala que la unidad del peronismo, más allá de «liderazgos territoriales» o de corrientes internas, «es una condición necesaria para la estabilidad institucional de la República». Y que no alcanza la «volatilidad» del respaldo de la opinión pública; menos aún, los acuerdos «transversales». Lo « esencial» para poder gobernar es contar con una fuerza «sólidamente organizada».
Y advierten que, si el PJ no logra su unidad política -«lo que no ocurre desde 1999»-, no será posible «consolidar una masa crítica de poder político suficiente». Por ello se afirma en el documento que el peronismo debe superar las divisiones internas que lo llevaron la última vez a « concurrir con tres fórmulas presidenciales distintas». Señala el documento contemporizador, que firma Eduardo Menem, que «esta reunificación no se logrará mirando por ningún espejo retrovisor, ni ajeno ni propio». Alude entonces a la identidad del peronismo, que no se impone «desde una parcialidad, y tampoco limitarse a la reivindicación de una época determinada de su historia». Que, en todo caso, está construida con los 60 años «de presencia ininterrumpida en la vida política argentina».
Afirma que «las condiciones de gobernabilidad de la Argentina, que sólo pueden ser garantizadas por el peronismo como actor político unificado, son inseparables de una política sistemática de unidad nacional». Se recuerdan palabras de una reciente homilía del cardenal Jorge Bergoglio -dicen que el 25 de mayo-, que habló de «proyectos claros, previsibles, que exijan continuidad y compromiso de todos los actores de la sociedad y con todos los argentinos».
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