Miceli observada en nuevo cargo
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Pero será la encargada, también según Bonafini, de la «rendición al gobierno que es el que pone el dinero para lo que estamos haciendo».
Esto significa que a los subsidios a las Madres que entregó como ministra, se suman al crédito que Miceli les otorgó en su momento desde el Banco Nación y a los fondos para «recuperar la universidad que nosotros habíamos perdido». Es lógico, entonces, que Bonafini le esté agradecida. Lo que no es lógico es que Miceli antes de aceptar el cargo y con ese nivel de relación con las Madres, no haya leído la Ley de Etica Pública. Allí comienzan los problemas.
En el artículo 46 de esa norma que se sancionó con el decreto 41/99 durante el gobierno de Carlos Menem: allí se prohíbe a todo funcionario, durante la vigencia de su cargo o hasta un año después de su egreso, «efectuar o patrocinar para terceros, trámites o gestiones administrativas, se encuentren o no directamente a su cargo, ni celebrar contratos con la Administración Pública Nacional, cuando tengan vinculaciones funcionales con la actividad que desempeñe o hubiera desempeñado». La ex ministra fue la encargada de controlar los fondos que se otorgan cada año en el Presupuesto Nacional a la Asociación Madres de Plaza de Mayo y, como relató Bonafini, también la artífice de un préstamo y otros aportes. Pasar de esos actos a controlar parte de las empresas de las Madres la deja adentro del fatídico artículo 46.
Como contadora, le serviráa Bonafini para emprolijar otras cosas. Como toda empresa, en las crisis de crecimiento se dejan de lado detalles que luego pueden complicar. Ya no basta para financiarse, como relata Bonafini, con «sortear un par de medias» o hacer una feria de tortas. Cuando se organizan congresos a los que concurren 7.500 personas o se tiene una Universidad que dicta carreras con título habilitante, como Derecho, y se cobra un pequeño arancel a los estudiantes o se construyen planes de mas de 1.500 viviendas, como mínimo hace falta un contador. Qué menos entonces para el cargo que una ex ministra de Economía, que conoció bien esos números desde afuera, cuando disponía para ellos fondos del Estado, como ahora los conocerá desde adentro.




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