8 de octubre 2007 - 00:00

Militares en acto antiguerrillas

Militares en actividad participaron el viernes en un acto que reivindicó a muertos por la subversión en la década del 70, en plaza San Martín, en el centro porteño. El Ejército envió una nota al personal indicando la prohibición de hacerse presente en esa conmemoración que, a pesar de la persistente lluvia, reunió a más de 3.000 personas, según los organizadores del acto, quienes admitieron que participaron también «militares en actividad vestidos de civil».

Organizado por la Asociación de Víctimas del Terrorismo en la Argentina y un comité de homenaje, se celebró el encuentro con duras críticas al gobierno.

El 5 de octubre, para esas organizaciones, quiere ser instaurado como el Día Nacional de los Muertos por el Terrorismo Subversivo, al recordar el copamiento por guerrilleros del Regimiento 29 de Formosa, cuando fueron asesinados 12 militares.

El año pasado se realizaron varios actos en plaza San Martín y fueron castigados los militares que asistieron vistiendo el uniforme de la fuerza.

En esta ocasión, el personal militar recibió una comunicación por escrito en la que se expresó que «el único acto oficial que organizará el Ejército Argentino para recordar a los caídos en oportunidad del ataque a los cuarteles de Formosa se realizará en el Regimiento de Infantería de Monte 29, en aquella ciudad, y será presidido por el segundo comandante del cuerpo. Se prohíbe la participación de personal militar (de civil o de uniforme) en cualquier otro acto».

Desde el escenario de plaza San Martín, el viernes, se lanzaron acusaciones al gobierno por su «memoria parcial y hemipléjica», a los organismos de derechos humanos de « discriminar a las víctimas de la subversión», y a Roberto Bendini por «impartir órdenes que nada tienen que ver con el sentir de los jóvenes oficiales».

Hubo un fuerte operativo de seguridad ante la amenaza de un grupo de izquierda de impedirla conmemoración. «Los siniestros personajes que protagonizaron una etapa criminal de la historia se hicieron con el gobierno de la Nación», fueron sólo algunas de las frases de los discursos.

Hablaron Silvia Ibarzábal, por los organizadores, y Maby Picón, viuda del capitán Humberto Viola, quien narró cómo presenció el asesinato de su esposo junto al de su hija de 3 años a manos del ERP, en Tucumán.

Durante el acto, se nombró a los diputados Miguel Bonasso y Carlos Kunkel; al secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; al candidato kirchnerista Juan Carlos Dante Gullo, y al canciller Jorge Taiana, entre otros funcionarios, lo que dio lugar a abucheos como cuando se aludió a Bendini y a Néstor Kirchner.

«Abogamos por un reconocimiento histórico, sin discriminación alguna, que reconozca a todas las víctimas sin distinción de bandos. Que le quede bien claro al gobierno, y a aquellos cuya afinidad ideológica les nubla la visión objetiva de los hechos», pronunció Ibarzábal.

La viuda de Viola enfatizó que «tendimos una mano abierta, y nos contestaron con odio y burlas. Si no quieren dar vuelta una página de la historia y mirar para adelante, entonces también tenemos derecho a hurgar en el pasado», y continuó con que: «Sepan los terroristas de entonces, hoy cubiertos por la sombra del poder... que los damnificados directos de tanta maldad no nos quedaremos callados y nos presentaremos ante el Poder Judicial reclamando la igualdad ante la ley que sabiamente pregona nuestra Constitución nacional».

Para finalizar, Ibarzábal citó un discurso de Kirchner ante la ONU: «Todos los actos de terrorismo son criminales e injustificables y no creemos que haya argumento alguno que pueda justificar tal metodología».

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