«Acá no se trata de tirar a nadie por la ventana», dijo temprano ayer Alberto Fernández sobre los derrotados del domingo, sobre todo intendentes del conurbano, a los que prometió que seguirán en el futuro formando parte del «proyecto Kirchner».
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Gentil y conciliador, el fraserío del jefe de Gabinete pareció tener destinatarios claros -los perdedores como Manuel Quindimil, Jorge Villaverde y Antonio Arcuriy responder a una razón no declarada: el amago de Eduardo Duhalde de volver a la política.
La lectura es lineal: la derrotade viejos capitanes del conurbano podría ser funcional al retorno del ex presidente porque, tras perder, estos dirigentes se convertirían en una especie de «mano de obra desocupada política» que podría contribuir con los planes de Duhalde.
Motivación
Esa parece ser la motivación central de la soga que Alberto F. les tiró ayer a los perdedores del domingo. Evitar que éstos, atados por amistades y añejas alianzas políticas, vuelvan -si alguna vez dejaron de serlo -a ser capitanes del ejército duhaldista.
En cierto modo, desde el limbo político que en teoría abandonará el 10 de diciembre para regresar a la política terrenal, Duhalde se convierte en una especie de salvador inesperado porque les evita el exilio a los que no ganaron la elección.
«Una elección no es el fin de nadie. Es el momento en el que la ciudadanía se expresa y elige a sus representantes. Algunos ganan y otros pierden. Los que pierden no necesariamente tienen que quedar afuera del juego político, máxime si son gente de la política», los consoló ayer el porteño.
«Los que pierden tienen que seguir trabajando y son siempre bienvenidos», dijo, y agregó: «No solamente tienen espacio los ganadores, porque eso sería casi un concepto elitista. Tienen espacio todos».
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