Misiones decide si habrá reelección (no sólo local)

Política

La elección del domingo en Misiones decidirá no sólo si Carlos Rovira tendrá reelección indefinida. En comicios nacionalizados por apoyos a él de Néstor Kirchner y de, entre otros, Juan Carlos Blumberg a su adversario, el obispo Joaquín Piña, se resolverá también el rumbo de otras reelecciones provinciales.

Posadas - En tierra fértil para alquimias electorales de exportación, los misioneros sellarán en las urnas el próximo domingo el futuro del gobernador Carlos Rovira, quien batalla la venia constitucional para pelear su rereelección en 2007, con el apoyo de Néstor Kirchner.

Pero con su voto, además, comenzarán a dibujar el mapa nacional del humor público en torno a cuáles son los límites de las pretensiones de poder de los caciques provinciales y del propio Kirchner, y si la oposición puede soñar a nivel nacional con desplazar del sillón de Rivadavia al santacruceño aplicándole su misma pócima concertadora.

El caso misionero suma otra particularidad y es que el gobernante Frente Renovador -justicialistas, radicales e independientes- nació en 2003 y hoy aparece como un germen del pluralismo electoral con el que el Presidente sedujo a cinco de los seis gobernadores radicales.

Pero, además, este delicado escenario en torno al debate por la figura de la reelección indefinida anota un dato adicional clave: la de Misiones es la última contienda provincial de peso, antes de la catarata de comicios de 2007, que arrancará en marzo con las elecciones a gobernador de Catamarca y Entre Ríos y que tendrá su clímax en octubre, fundamentalmente con la definición en el orden presidencial. Para quien, sin embargo, no sigue con interés el pulso político fino del país, la elección se volvió atractiva también por la mediática aparición de un combativo obispo como cara visible de la oposición, pintando una postal en la cual hasta el papa Benedicto XVI aparece como un actor en juego, aunque de relativa incidencia.

La compulsa, que se augura reñida, apunta a definir los nombres de los 35 convencionales constituyentes y los siete suplentes encargados de dirimir si se reforma o no el artículo 110 de la Carta Magna local para instaurar la figura de la reelección indefinida.

Se trata de una instancia explotada ya en San Luis, Formosa, La Rioja y en la propia Santa Cruz, en este último caso gracias a una reforma constitucional impulsada por el e n t o n c e s gobernador Kirchner en 1998, que usufructuó desde 1999, antes de su desembarco en la Casa Rosada.

Hoy en Misiones está permitida sólo una reelección, también gracias a una modificación constitucional que le permitió a Ramón Puerta gobernar entre 1991 y 1999.

El del domingo será un duelo entre sólo dos fuerzas, aunque multisectoriales: el rovirista Frente Renovador de la Concordia (FR) y el opositor Frente Unidos por la Dignidad (FUD), mixtura gestada para la ocasión que pegotea a socios impensados, como justicialistas con alergia al intervenido PJ oficial, la UCR, el Partido Socialista, la CGT, la CTA, organizaciones sociales y, fundamentalmente, líderes religiosos de las iglesias católica y evangélica.

De hecho, el primer candidato a convencional por el FUD es un émulo de monseñor Jaime de Nevares (primer candidato a constituyente por el Frepaso neuquino en 1994). Se trata del obispo saliente de Iguazú, el catalán Joaquín Piña, cuya intervención en la contienda desató una sugestiva urgencia del Vaticano para aceptar su jubilación en medio de la campaña electoral.

Por la vereda del oficialismo, la primera postulante es Viviana Rovira, prima del gobernador y encargada de una unidad ejecutora del gobierno provincial en el área social. Pero en los hechos, en las calles y en los sondeos se habla de la puja entre Carlos Rovira y el padre Piña.

La ecuación es sencilla: ganará la elección quien logre 50 por ciento más uno de los votos, para lograr ocupar al menos 18 de los 35 escaños en juego. La fuerza victoriosa controlarála asamblea convencional constituyente y, por ende, sellará el destino de la carrera electoral de Rovira.

  • Las claves

    Los últimos sondeos conocidos ayer confirman que se espera una contienda reñida, con una diferencia a favor del oficialismo o de la oposición, según la fuente que se consulte, de alrededor de 6 puntos.

    La clave el domingo será el comportamiento electoral que desplegarán las ciudades más grandes de Misiones, ranking que encabezan Posadas, Oberá y Eldorado.

    Ello se debe a que, aunque con matices, tanto el FUD como el FR coinciden en que en las pequeñas localidades del interior se impondrá el rovirismo. En poblados donde reinan las clases media baja y baja (con intendentes mayoritariamente renovadores, y donde pesa fuerte el impacto de la obra pública y la gestión asistencialista), la elección del voto parece apoyarse fundamentalmente en el aval o no a la gestión Rovira.

    Distinta es la situación de las ciudades más grandes, donde se acomoda una clase media con mejor nivel educativo y acceso a la información, que hace foco en la idea de la figura de la perpetuación del poder como presunto atentado a la democracia.

    «No es que la mayor parte de la gente esté descontenta con Rovira; lo que molesta es que retoque la Constitución para asegurarse su reelección», disparó ayer un taxista en Posadas, beneficiado sin embargo -dijo- con el intenso trabajo que tendrá el domingo por el traslado de votantes.

    Frente a este terreno, el oficialismo llamó en la campaña a «plebiscitar» la gestión del gobernador. También insistió en la idea de «no contestar los agravios» del opositor FUD, que embistió con fuertes denuncias sobre uso clientelístico de los fondos públicos y sobre la presunta falta de transparencia en los comicios y la amenaza de fraude.
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