30 de diciembre 2005 - 00:00

Moyano, cuando es empresario, baja las banderas

Hugo Moyano levantó su prestigio entre los trabajadores militando, generalmente con métodos violentos, en contra de cualquier tipo de ajuste de empleados en las empresas. Conocida fue su prédica en contra de la sanción y aplicación de la ley de flexibilización laboral en los días de Fernando de la Rúa, legislación que permitía la posibilidad de reducción de los costos laborales y de movilidad interna de los empleados.

Moyano
, que denunció esa ley como «corrupta», logró incluso que esa «flexibilización laboral» sea suspendida y eliminada de los códigos argentinos.

Para el dirigente camionero, cualquier alternativa que permita el despido de trabajadores -aunque esta medida sea la única alternativa para mantener viva una empresa- debe ser combatida con todas las armas disponibles.

Sin embargo, Moyano, cuando actúa como empresario, recurre a los métodos que el mismo combate y que no toleraría en ninguna de las empresas que tienen que sufrirlo como negociador (a él o al hijo) de nuevas reglas laborales. Ni hablar si se trata de despidos necesarios de personal.

Se supo ayer que el Sindicato de Camioneros adquirió el sanatorio Antártida, que estaba en proceso concursal, para incorporarlo a la obra social de su sector. El secretario de la CGT sumó así un cuarto establecimiento de estas características para su gremio, aventajando a otras ofertas como la de la UOM y la de un grupo de médicos correntinos. Sin embargo, la forma por la cual consiguió tomar el sanatorio es curiosa, al menos para las costumbres del camionero. Según denunció ayer el secretario general adjunto del ATSA-Filial Buenos Aires, Mario Alberto Vega, Moyano «en una actitud que ni la más explotadora multinacional hubiese tomado, despide a 300 trabajadores, léase familias, con connivencia de la Sindicatura pretendiendo indemnizar a todo el personal con 30% de lo que corresponde por ley», esto es 1,5% por cada año de trabajo. Según el sindicato de la Sanidad, con esta actitud de Moyano, el Antártida «quedará vacío de personal, a un costo laboral ínfimo», con el objetivo de incorporar médicos y empleados más cercanos a su propio sector y a un costo menor.

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