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19 de septiembre 2002 - 00:00

Mucha gente de nuevo comiendo con Menem

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Alrededor de la mesa, una larga colección de allegados, la mayoría ex funcionarios de su gobierno. Entre ellos Jorge Rodríguez, Claudio Sebastiani, Alberto Pierri, Julio Márbiz, Roberto Dromi, Jorge Domínguez, Javier Mouriño, Adalberto Díaz García y dos sindicalistas del corazón, Antonio «Coco» Cassia y Pedro Goyeneche, de anteojos negros aunque fueran las 11 de la noche. También el ex senador Alberto Tell, quien inauguró una línea interna en las huestes del ex presidente: el «boloquismo», en alusión a Cecilia Bolocco, la esposa de Menem. Para evitar chanzas, Tell prefiere un eufemismo: habla de su aspiración a un «menemismo bioceánico».

Un club aparte fue el castrense: como si hubiera un cupo militar en el menemismo esa noche estuvieron el brigadier Andrés Antonietti, el almirante Jorge Ferrer, el brigadier Rubén Montenegro, el comandante Carlos Zabala, el comandante de Gendarmería Timar Musumeci y el prefecto Jorge Maggi. La presencia de estos hombres de seguridad resaltó la inasistencia de Carlos Corach, de quien se comenta algún distanciamiento con el círculo áulico del riojano.

Menem inauguró su discurso, cuando ya escaseaba el asado, con una nueva demostración de su voluntad de poder: «Si a esta altura de mi vida estoy aquí no es porque tenga ganas de jugar. El 25 de mayo o tal vez antes, estamos todos juntos en la Casa de Gobierno». Se frotó las manos el próspero Dromi, transpirando por la ansiedad de poder regresar a lugares vedados. A esta primera apuesta de Menem -doble, también sugiere que Duhalde se irá antes de tiempo-siguió otra compadrada: «No hay tiempo que sobre. En 40 o, a lo sumo, 50 días, habremos dado vuelta el país».





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