Murió Herminio Iglesias

Política

El histórico y polémico dirigente peronista bonaerense Herminio Iglesias, exponente clásico de la "ortodoxia" del partido fundado por Juan Domingo Perón, falleció ayer, a los 78 años, como resultado de una prolongada afección cardíaca.

Herminio, como se lo conoció y aún conoce popularmente, murió ayer a la madrugada en el Instituto Cardiovascular Favaloro, tras no haberse sobrepuesto a una secuencia de intervenciones vinculadas con sus penurias cardíacas.

"Falleció a las 6, a raíz de un cuadro de insuficiencia cardíaca y renal terminales, producto de problemas cardiovasculares que padeció desde 1994, cuando sufrió su primer intervención quirúrgica para la colocación de un by pass", informó una fuente del Instituto.

El parte firmado por el cardiólogo Eduardo Gabe precisa que el ex intendente de Avellaneda "tuvo varias internaciones por descompensación cardíaca y renal que se agravaron en los últimos 30 días y que son la causa que lo llevaron al deceso".

El actual intendente de Avellaneda, Baldomero "Cacho" Alvarez, puso a disposición de la mujer de Iglesias, María del Carmen Cadena, el salón Eva Perón de la sede comunal para realizar el velatorio.

Hoy, a las 14, está previsto que el cuerpo del también ex diputado nacional y concejal de su distrito sea depositado en la bóveda que la familia tiene en el cementerio de Avellaneda.

Armando Bertolotto, titular del Concejo Deliberante de Avellaneda, informó que la bandera de la provincia de Buenos Aires que se encuentra en ese edificio permanecerá a media asta, en señal de luto.

"Esperábamos esta noticia, porque Herminio estaba muy desmejorado tras la última internación", afirmó Bertolotto.

Iglesias, recordado por sus frases "conmigo o sinmigo" y "trabajeremos las 24 horas del día y de la noche también", se atendía periódicamente en la Fundación Favaloro, tras la colocación de un primer 'by pass' coronario.

Su extensa trayectoria política se inició en el terreno gremial, cuando se desempeñó como delegado de la metalúrgica Siam-Di Tella, y se proyectó hasta convertirse en virtual "dueño" de Avellaneda y casi toda la provincia de Buenos Aires.

Tras su paso por una gestión comunal en la que Avellaneda registró un recordado superávit, protagonizó en 1983 el episodio de la quema de un ataúd con el escudo de la Unión Cívica Radical que terminó marcándole su continuidad en la política.

Esa ocasión, que para muchos derrumbó la posibilidad de que Italo Luder le ganase al radical Raúl Alfonsín las presidenciales que marcaron el retorno de la democracia al país, fijó una suerte de mojón en la historia.

Fracasó en su intento de ser gobernador bonaerense, llegó a una diputación nacional y, en su progresivo declive, terminó siendo concejal de Avellaneda entre 1991-1997 como parte de uno de los partidos políticos que conformó según su gusto.

En su casa de Villa Castellino, Avellaneda, durante la jornada se sucedieron los llamados telefónicos desde distintos puntos del país para transmitir el pésame a la familia, según informó una amiga personal de Iglesias.

Entre éstos, figuraron los del ex presidente Raúl Alfonsín; el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y el histórico dirigente justicialista Antonio Cafiero.

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