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4 de julio 2005 - 00:00

Murió Kelly, controvertido, pero siempre duro y frontal

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Guillermo Patricio Kelly

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Fue controvertido por sus enfrentamientos, políticos y físicos, pero como forma de vivir y sin el desmedro con que una periodista, María Seoane, del monopolio «Clarín» -que parece no haberse enterado de que la Corte derogó «la obediencia debida», buscó descalificarlo en su necrológica del sábado. No hubiera osado eso si su terrible boca -más la información que poseía-no se hubiera silenciado con la muerte.

En 1955 emergió al conocimiento público Kelly con algo no usual para cualquier ser humano: el edificio de la Alianza Nacionalista en la calle San Martín, donde se encontraba, recibió un bombazo de un tanque. A esa Alianza se le atribuyeron muchas cosas, desde antijudaísmo hasta fascismo. Eran gritones nacionalistas defensores del general Juan Perón, pero mucho más inocentes y mucho menos violentos que Montoneros, ERP y otras organizaciones subversivas que aparecerían 20 años después de ese cañonazo.



Siempre enfrentó a los marxistas en los años '70, pero como clásico controvertido tampoco quería al gobierno militar. Denunció jueces. También, mafias como la P-2. Se encarnizó contra Suárez Mason y Emilio Massera, jerarcas del Proceso. Aníbal Gordon, un deplorable secuestrador de desaparecidos, se atrevió a secuestrarlo, pero se armó tal escándalo que la propia dictadura militar que usaba a Gordon le habría ordenado liberarlo.

Durante muchos años hasta su deceso, mantuvo una oposición frontal contra Fidel Castro y en pro de los anticastristas exiliados en Miami. Se lo mencionó como miembro de la CIA norteamericana y del MOSSAD, el servicio secreto israelí. Kelly tuvo la rara virtud de nunca confirmar ni desmentir todo eso, ni aun entre amigos. ¿Habrá dejado memorias aclarándolo? De cualquier manera, debió tener relaciones en muy alto nivel porque vivió recorriendo el mundo y fotografiándose con conspicuos políticos internacionales. Viajaba y volvía a la Argentina, donde cumplía su rol de difundir el anticastrismo y atacar la subversión. Tuvo audiciones radiales y por TV.

Distribuía casetes con sus entrevistas y fotos con personajes. Lo matizaba con otras acciones personales, como defender a Carlos Menem primero y atacarlo en los últimos años. Su ejercicio diario para mantener el estado era operar contra el monopolio «Clarín». Sobre los casamientos del fundador del diario, su hija Lupita y su madre Guadalupe sabía más que nadie. Hostilizó a «Clarín» y se ganó bien la despiadada despedida que el monopolio le destinó este sábado. Tan controvertido era que escribió y editó un libro sobre el «Noble imperio», saturado de fotos únicas y fotocopias de partidas de nacimiento sobre hijos de Noble. Se lo mostró al periodismo ya impreso, obsequió algunos ejemplares, pero nunca lo sacó a venta. ¿Quién lo frenó? ¿Se pagó por su no difusión?

Kelly fue un argentino necesario. Siempre andaba armado, porque recibió muchos atentados, pero nadie puede señalarle actos de violencia. Lo amenazaron, lo querellaron, pero nunca perdió un juicio.

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