Nace otro pacto: Ruckauf-Storani
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«Fue para tener un interlocutor válido en la UCR y pactar una convivencia política», dijo un ladero del gobernador y explicó que pretenden que el plan para achicar el gasto público no se empantane en la Legislatura que controla la Alianza.
Ultimamente, Ruckauf sólo habla con radicales bonaerenses por televisión y no precisamente para tenderles la mano. Fisurados los puentes con la Nación, ahora necesita que alguien levante el teléfono rojo en el comité provincial.
* En la UCR ven otra intención: atormentado por la crisis financiera y el recelo del PJ, Ruckauf citó a Storani para eclipsar la unión que días atrás sellaron Leopoldo Moreau y Eduardo Duhalde.
Hace diez días, sin avisar, Duhalde recibió al senador nacional en su comando de campaña en Capital Federal, ubicado al lado del Café Tortoni.
Allí hubo un pacto informal de autoprotección y hasta posible acción parlamentaria conjunta en el Congreso nacional y la Legislatura bonaerense.
En La Plata desmerecen esto y dicen que la relación entre los jefes peronistas «pasa por su mejor momento» pero, se nota, no digieren el murmullo Duhalde Presidente 2003.
« Lo máximo que puede llegar a ser es gobernador porque para presidente debe transmitir confianza y las encuestas cualitativas muestran que Duhalde no logra hacerlo», dijo un ruckaufista.
* En Ruckauf y Storani abunda la necesidad política. El gobernador no tiene acceso al radicalismo y el ex ministro, ahora sin chapa oficial, resignó protagonismo en manos de su coequiper Moreau.
Ante esto, el pacto parlamentario los arrima pero antes deben morigerar algo que ninguno ocultó jamás: que se desconfían y repelen mutuamente.
Un dato: desde que Storani abandonó el gobierno hasta el martes pasado, no volvieron a hablar ni por teléfono.
Anteanoche, se comprometieron a redactar un boceto común entre UCR y PJ -sin el Frepaso- para hacer una reforma política y administrativa en Buenos Aires.
El convenio prevé armar en el Parlamento un combo para definir la reforma y avanzar en la reducción del gasto político.
«Yo quiero garantizar el acuerdo con ustedes, el Frepaso no me importa», planteó Ruckauf. Storani respondió con excusas de rigor: « Debo respetar la Alianza», dijo pero aceptó.
* Después, a la hora de hablar de la situación nacional, mutaron casi en alianza y apalearon juntos al Presidente.
Coincidieron en que «el rumbo no es el correcto», pero Storani aclaró: «Podemos criticar al gobierno pero no podemos ser piqueteros políticos. La crisis no lo banca». Ruckauf asintió. «Está bien. Pero yo necesito ciertas garantías», planteó como si hablara ante el ministro del Interior que su comensal ya no es.
El ex ministro le devolvió la gentileza: «Nosotros también». En rigor, los radicales no logran jamás intuir los movimientos del gobernador.
Hace dos viernes, la UCR le hizo el flaco favor de votar un proyecto para traspasar 1.100 millones de deuda del BAPRO a la provincia. Al miércoles siguiente los culpó de un eventual default bonaerense. Pero sólo es el principio. «A Ruckauf hay que tomarlo con pinzas», se resignó un escudero de Storani.




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