28 de julio 2004 - 00:00

Nacha funcionaria ahora tendrá sueldo

Torcuato Di Tella
Torcuato Di Tella
La convocatoria de ayer a la prensa del directorio del Fondo Nacional de las Artes (o de lo que quedó de él luego de la partida de su presidenta, Amalia Fortabat, junto a Luis Fernando Benedit y Horacio Sanguinetti) tenía como objetivo reafirmar que la institución, pese a algunas versiones en contrario, está funcionando a pleno.

Sin embargo, la reunión tomó un rumbo inesperado porque, justo antes de empezar, llegó un pedido de informe de la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia, sobre las posibilidades jurídicas de cambiar por decreto el Estatuto del Fondo para que los cargos sean rentados. Es decir, lo que reclamó la designada directora ejecutiva Nacha Guevara. Ahora el directorio deberá evaluar si la medida les parece adecuada.

El representante del Banco Central, Carlos Paz, en la cabecera de la extensa mesa, continuaba preocupado con el proyecto de decreto, y dijo que si bien como funcionario no podía opinar, creía que «todo trabajo intelectual debe ser rentado», opinión que el secretario de Cultura, Torcuato Di Tella, presente en la reunión, respaldó enfáticamente. «Fortabat decidió que sería honorario», aseguró el secretario, pero en realidad Paz, que durante años fue la mano derecha de la ex presidenta, acotó que la reforma se hizo en el marco de la reducción del gasto público, cuando se decidió achicar el Estado. Sin embargo, la cuestión es quién proveerá los fondos para esos sueldos que todos, menos Francisco Kröpfl, están de acuerdo en aceptar.

• Dedicación exclusiva

La respuesta no tardó en llegar: no habrá dinero extra, y los nuevos salarios, en caso de ser aprobado el decreto, deberán salir de los ya reducidos 5 millones de pesos con los que cuenta el Fondo, destinados a otorgar préstamos, premios, becas y subsidios a intelectuales y artistas, que ahora serán reducidos si se aprueba el decreto. Ahora bien, si eso ocurre, la ley exigirá dedicación exclusiva, aunque Nacha Guevara, pionera en exigir cargos rentados, ya anunció que no piensa cumplir horario. «Deberá dedicarse full time o pedir licencia», opuso Di Tella.

Antes, el secretario de Cultura tuvo tiempo de sobra para contar que, con el robo que sufrió en la isla Maciel, alcanzó su nivel más alto de popularidad, sólo superado cuando dijo que no le importaba la cultura. «También intenté hacerme popular en el Chaco», agregó, «porque me di el gusto de comer tortas fritas por la calle hasta que me sorprendió un fotógrafo.»

Como la explicación de los directores sobre quiénes tienen su mandato vigente o vencido, o quiénes son los que renunciaron pero aceptaron quedarse hasta que se nombren nuevas autoridades se tornaba demasiado compleja, Di Tella aprovechó para lucir sus dotes de declamador y estimular a quienes deben irse, citando y recitando a Almafuerte: «No te sientas vencido ni aún vencido...». Por fin se supo que continuarán con su mandato en el FNA Oscar Barney Finn, Diana Saiegh y Carlos Paz, y los que tienen mandato vencido (lo que no significa que no se los renueven) son Ernesto Schóó, Nora Massi, Antonio Rodríguez Villar y Francisco Kröpfl.

Antes de despedirse,
Di Tella agregó que le parecía mal la exigencia del Estatuto del Fondo que obliga a que el presidente tenga formación económica o financiera. «Esto no es un banco, esto me trae recuerdos de la patria financiera», dijo. Paz señaló que el Fondo comparte el sistema de préstamos con las instituciones bancarias, pero que los bancos no premian a las artes. El vocero de Di Tella, Jorge Carman, añadió, para llenar el vacío del humor que dejó su jefe: «Y el Fondo no se queda con la plata de la gente».

Por último, la mayor duda que dejó la reunión fue la siguiente: ¿por qué no asumió aún el designado presidente del Fondo, Javier González Fraga? No sólo nadie la respondió sino que, algunos, dijeron oficiosamente que eso tal vez no se produzca nunca. Ni aun cobrando.

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