Ni 2 ministros bastan para que haya ruleta
El ministro Carlos Tomada reclamó anoche a la empresa que administra el casino flotante -centro de un escándalo con trasfondo político con vértice en el gobierno-que reincorpore a los despedidos. Fue después de los incidentes del martes con heridos y detenidos que llevaron a otro ministro de un gobierno que mira hacia otro lado, Aníbal Fernández, a castigar a los efectivos de Prefectura que intentaron disolver a los manifestantes. El conflicto lleva seis meses, nació en el gobierno, pero enciende las calles.
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Piqueteros opositores y militantes de la FUBA se sumaron
ayer a la protesta de los trabajadores de juego de azar
frente al Casino flotante.
Ayer a la mañana fueron liberados los detenidos y luego se organizó una marcha para insistir ante las autoridades de Trabajo tras los violentos incidentes.
Fernández aseguró que «serán sancionados como corresponde» los miembros de Prefectura Naval que no cumplieron con las órdenes de no intervenir en el conflicto gremial.
«No había ninguna instrucción de nuestra parte de desalojar el lugar», precisó el ministro. Dijo que dio «instrucciones para individualizar y separar a los responsables del operativo» para que «sean sancionados como corresponde».
El personal del casino flotante se mantiene movilizado para intentar la reincorporación de 81 despedidos, pero fuentes gremiales aseguraron que por lo menos «69 no serán reicorporados porque tienen causas judiciales», tras los incidentes que ocasionaron hace cerca de un mes, cuando un grupo de uno de los sindicatos, aparentemente, ingresó a fracturar una asamblea del otro gremio.
El otro episodio fue el del martes por la noche, cuando una unidad de la Prefectura avanzó sobre los grupos de trabajadores que realizaban una asamblea frente al acceso principal de la sala de apuestas.
Así como Fernández negó haber dado órdenes de castigar a los empleados que impedían la entrada al Casino, ayer Tomada intimó a los empresarios a frenar los despidos.
Fue luego de que se arrimaran a la puja organizaciones de piqueteros como la que conduce Néstor Pitrola y también de los ex aliados de Elisa Carrió. Hoy habrá otra ronda de delegados y funcionarios.
El secretario gremial de Aleara, Ariel Fazzione, reprochó ayer «la metodología de los grupos de izquierda y de los portadores de banderas rojas que nada tienen que hacer en el conflicto» en ese establecimiento de juego, en Puerto Madero. Señaló, de ese modo, el otro ingrediente que se sumó al conflicto, como es la incorporación de piqueteros, como Pitrola en defensa de los empleados.
«El 70 por ciento de la dotación del barco está trabajando, otro 15 por ciento tiene miedo y un grupo minoritario procura la violencia», dijo el gremialista.
Fazzione dijo que los trabajadores gozan de transporte y alimentación y añadió que «esos grupos de izquierda desean el conflicto porque la única lucha para ellos se da en la calle».
Como si faltara algo, los dirigentes de izquierda, como Pitrola, y el legislador porteño Gerardo Romagnoli se plegaron a los reclamos de los empleados del Casino.
Finalmente, Tomada, intimó a la empresa concesionaria del barco casino a «cesar con los despidos» y la convocó junto con la conducción de Aleara a una nueva reunión para hoy, tras reunirse con los delegados y diputados que se plegaron a la protesta.




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