"No se reta a ministro, se lo echa"
Mauricio Macri dedicó el reportaje que le hizo la revista «Gente» que salió anoche a destacar el reto de Néstor Kirchner al ministro del Interior, Aníbal Fernández, para que aumente la seguridad. Dijo que él ya lo hubiera echado.
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-Aníbal Fernández salió a cruzarlo duro con otro tema: dice que usted hace campaña y política con la sangre de los muertos.
-Si ellos pretenden que me quede callado mientras a los argentinos les roban y los matan, se equivocan. En su discurso del miércoles pasado, el Presidente retó públicamente al ministro del Interior, quien se debe ocupar de estos temas. Y me pregunto: ¿recién ahora se da cuenta? Habrá vivido estos tres últimos años en otro país. Si un ministro mío no funciona durante tres años, yo no lo reto como hizo Kirchner con Aníbal Fernández: yo lo echo.
-Pero desde el PRO muchos sostienen que Juan Carlos Blumberg, que ya es un referente en el tema seguridad, será su candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires.
-Decir eso es prematuro. Hay conversaciones con él sobre el tema seguridad. ¡Ojalá Blumberg se dedique a la política!
-En el terreno político, y mirando hacia 2007, ¿Roberto Lavagna le quita votos al espacio que lideran usted y Ricardo López Murphy?
-En absoluto. Vino a enriquecer el debate opositor, pero representa y reclama los mismos votos que tiene el presidente Kirchner. Lavagna es lo mismo que el gobierno, pero con matices. Mucho más moderado, democrático y sin ambiciones hegemónicas, claro.
-Para no aumentar los precios, existe una tendencia cada vez mayor a subsidiar distintas actividades. ¿Es la mejor manera de controlar la inflación?
-No. Ya lo experimentamos con Gelbard, con Mazzorín. Al principio hay un breve período en el que se manejan algunos precios, ni siquiera todos. Después, las cosas se ponen mucho peor. La solución es que la gente confíe, porque hay reglas, división de poderes e instituciones que funcionan. Todo lo contrario de lo que hace este gobierno, que concentra el poder en una sola persona. Si los empresarios tienen miedo porque las reglas de juego cambian y todo lo decide una sola persona, dirán: «Bueno, si hay más demanda y no puedo fabricar más, aumentaré los precios». Por eso, la solución es que haya más fábricas.



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