Patricia Vaca Narvaja, Carlos Kunkel, Jorge Villaverde y la nueva oficialista María del Carmen
Rico, en el palco de legisladores ayer en el acto por el Día del Ejército.
Aquí los principales párrafos del discurso del Presidente ayer en la celebración del Día del Ejército en El Palomar.
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El papel de la Primera Junta y en especial el de los doctores Mariano Moreno, Juan José Castelli y Manuel Belgrano en su creación y desarrollo, exigen que recuperemos con toda fuerza el espíritu de aquellos próceres, para impregnar con él nuestro accionar actual y futuro. Entre las consideraciones del acto de creación se manifiesta lo que quiero destacar citando textualmente: «y aunque para justa gloria del país es necesario reconocer un soldado en cada habitante, el orden público y la seguridad del Estado exigen una fuerza reglada correspondiente a la dignidad de las provincias».
Es interesante ver cómo en 1810 se tuvo especialmente en claro que la defensa para ser integral no puede concebirse como una cuestión solamente militar, y que para organización y funcionamiento de lo militar se requieren reglas de subordinación al poder civil. La plena, efectiva y constante subordinación a los poderes constitucionales no sólo debe verse como necesaria y legítima en su accionar, en tanto se ubica al servicio de la voluntad del pueblo organizado en el gobierno civil, electo democráticamente, sino también como fidelidad a su propio origen. Concepto de la defensa integral y preeminencia del poder que surge del pueblo en democracia, son conceptos centrales de la problemática que encierra la defensa nacional.
Muy mal les fue a las Fuerzas Armadas, y mucho peor al país y a sus ciudadanos, cuando se olvidaron de estos conceptos. Es claro entonces que de la reconstitución económica, cultural, social y política de nuestra Patria deben participar las Fuerzas Armadas, específicamente en el área de Defensa y en el marco de la Constitución. Por ello nos disponemos a iniciar un proceso de revisión, reconversión y modernización integral del sistema de defensa nacional. Por imperio de la Constitución y las leyes la defensa nacional tiene por finalidad garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de nuestra integridad territorial y nuestra capacidad de autodeterminación, así como la protección de la vida y la libertad de nuestros ciudadanos.
La integración y la acción coordinada de las Fuerzas Armadas para solucionar aquellos conflictos que requieran el empleo de la fuerza en forma disuasiva o efectiva para enfrentar las agresiones de origen externo constituyen elementos que son centrales en el cumplimiento de su misión básica. Debemos avanzar de manera sostenida en un proceso que permita readecuar y establecer nuevas bases, sobre las cuales se debe ordenar el sistema de defensa y las propias Fuerzas Armadas. Primero, aplicando efectivamente los criterios de organización militar establecidos en la Ley de Defensa Nacional y estableciendo las autoridades civiles el ejercicio efectivo de la conducción de política de defensa; luego, estableciendo directivas de nivel político dirigidas a organizar y enmarcar el desarrollo de las Fuerzas Armadas.
Esta revisión requiere una efectiva función de la conducción civil de la gestión y planificación presupuestaria conjunta y un incremento de la transparencia en la exposición y posterior ejecución de la misma. El objetivo que se persigue es disponer de unas Fuerzas Armadas racionalmente organizadas, financieramente sostenibles en el marco de los presupuestos asignados, adecuadas en su organización a las normas y a la institucionalidad vigente, que garanticen un nivel de eficiencia que se corresponda al gasto público comprometido con el sector. Ello posibilitará a los hombres y mujeres que eligen servir al país en la carrera de las armas tener un horizonte profesional promisorio que les permita cumplir sus actividades personales y profesionales.
Como es público, el equipamiento y reequipamiento de las Fuerzas Armadas constituye un objetivo de nuestro gobierno, para cobertura de las necesidades propias de la defensa, pero también con el objetivo subsidiario de concurrir al incremento de la producción nacional. Entendemos, no obstante, que necesitamos paralelamente un esfuerzo decisivo para la superación personal en la orientación y en la disposición de los oficiales superiores,oficiales jefes, oficiales, suboficiales y soldados. El gobierno que encabezo ha definido de manera meridiana la orientación de la defensa en el marco constitucional de la vigencia de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. La revisión crítica del pasado está siendo acompañada por la necesaria capacitación de los cuadros castrenses en esta materia. En el día de hoy comienza en el Ministerio de Defensa un curso dirigido a jefes, oficiales y suboficiales, que durante una semana trabajarán en el más alto nivel para que la tarea futura nos permita superar definitivamente los oprobios del pasado. Aspiramos a que como ciudadanos soldados los hombres del Ejército participen de su tarea específica, la de profesionales de la guerra en el marco de la estrategia defensiva que adoptamos. Queremos Fuerzas Armadas prestigiadas por el cumplimiento de su rol y comprometidas con el futuro de la Nación.
Esto no es para nosotros un discurso de ocasión; debemos señalar aquí, forzosamente, que han ocurrido hechos que no ayudan a la construcción de aquel prestigio. Me refiero a las denuncias de espionaje interno realizadas en Trelew y a la participación de integrantes de estas fuerzas en un acto público, en el que no sólo se ha agredido a periodistas que realizaban su labor sino que se ha incurrido en conductas, acciones y palabras a las que no sería temerario calificar de rayanas con la apología del delito al reivindicar el terrorismo de Estado, tal como ha ocurrido el pasado 24 de mayo en la plaza San Martín.
Queremos avanzar en la construcción de una Argentina con crecimiento, empleo, producción, integrada en un proyecto nacional que nos contenga a todos. La inclusión, la equidad, la igualdad que la Argentina necesita requiere Fuerzas Armadas comprometidas con el destino de la Nación y subordinadas al poder de origen popular. Quiero que quede claro que como presidente de la Nación argentina no tengo miedo ni les tengo miedo, que queremos el Ejército de San Martín, Belgrano, Mosconi y Savio, y no de aquellos que asesinaron a sus propios hermanos.
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