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Earl Anthony Wayne
Wayne había recibido el plácet sin mayores problemas, en febrero pasado, cuando las relaciones entre los dos países estaban en un nivel crítico por la posición radical que la Argentina mantuvo junto con el Mercosur en la cumbre de las Américas de Mar del Plata de noviembre de 2005.
En esa reunión el gobierno de Kirchner quedó estrechamente alineado junto con el de Hugo Chávez, Lula da Silva, Tabaré Vázquez y Nicanor Duarte Frutos, en contra del avance de las negociaciones del proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Como contrapartida, Chile y México defendían esa alternativa, junto con otros Estados centroamericanos.
George W. Bush retornó a su país con lo que algunos consideraron una derrota diplomática latinoamericana, y desde ese momento las relaciones se congelaron.
La decisión de quitar a la Argentina del régimen de SGP, terminó de cerrar la situación. Wayne, en reuniones que mantuvo con Taiana en Washington el mes pasado, en un aparte durante el desarrollo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, asegura que su función en Buenos Aires durante sus tres años de gestión (período delimitado para las tareas de un embajador desde las épocas de Ronald Reagan) será la de mejorar las relaciones bilaterales, especialmente en el terreno económico.
Wayne es un diplomático de carrera y economista, con bastante experiencia en la región en general y en la Argentina en particular.
El último cargo de Wayne en el Departamento de Estado fue el de secretario de Estado Adjunto para Asuntos Económicos y Empresariales, desde junio de 2000 hasta julio de 2006.
Desde ese puesto fiscalizó, entre otras cuestiones, los pedidos de ayuda de la Argentina al gobierno de Bush para contribuir a paliar la crisis que luego derivó en el default y en la salida de la convertibilidad. Su posición siempre fue favorable al gobierno de Fernando de la Rúa y contraria a la de la número 2 del FMI, Anne Krueger, que quería que la Argentina se convirtiera en un caso testigo para que otras naciones no hicieran lo mismo. Wayne también colaboró desde ese cargo en los paquetes de ayuda financiera a Uruguay, en paralelo a la crisis argentina.
Es, además, uno de los defensorestécnicos del avance del ALCA en la región. De hecho, también desde el cargo de secretario de Estado adjunto negoció los primeros pasos de los acuerdos de libre comercio entre Estados Unidos y Perú, Ecuador y Colombia.
Se descuenta por esto que Wayne se encargara de ejercer una tarea diplomática extensa, para explicar las ventajas del ALCA para la Argentina, una responsabilidad que le demandará mucha concentración y habilidad negociadora.
Menos trabajosa puede ser su intención de avanzar en proyectos de defensa de los derechos humanos y contra el terrorismo, dos áreas que siempre interesan al gobierno de Néstor Kirchner y sobre las que Wayne trabajó muchos años, especialmente cuando actuó como ministro consejero en la Embajada de los Estados Unidos en la Comunidad Europea.




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