12 de agosto 2008 - 00:00

"Nunca confrontamos con el General"

Osvaldo Agosto junto a Juan Perón en 1969, cuando el militantelo visitó en Madrid, en donde el ex presidente lo felicitópor el delito cometido en 1963.
Osvaldo Agosto junto a Juan Perón en 1969, cuando el militante lo visitó en Madrid, en donde el ex presidente lo felicitó por el delito cometido en 1963.
El ex militante de la JP Osvaldo Agosto, que participó del robo del sable corvo del general José de San Martín hace 45 años, juzga hoy que «la juventud de esos años era más romántica y pacífica» que la que sobrevendría en la década del 70. Agregó también que la agrupación juvenil de la década del 60 «jamás le hubiera disputado la conducción a Juan Perón, como lo hicieron los Montoneros».

A continuación los pasajes más interesantes de la charla que mantuvo con este diario:

Periodista: ¿Cuál es la principal diferencia entre la JP de principios de los 60 y mediados de los 70?

Osvaldo Agosto: Como eje central se puede decir que durante los comienzos de la agrupación, allá por fines de los 50, principios de los 60, los integrantes teníamos un pensamiento y una actitud más romántica. Nuestros objetivos no iban más allá de pedir la vuelta de Perón y reconquistar las políticas sociales que la Fuerzas Armadas nos habían quitado, con la Revolución Libertadora. Además había códigos diferentes. Nuestra generación era más leal, y no confrontaba con el líder. Ellos se entregaban entre sus propios integrantes. La JP le disputó abiertamente la conducción a Perón en plena Plaza de Mayo. Eso era imposible con nosotros. Otra diferencia sustancial fue que nuestra agrupación jamás utilizó la figura de Perón en nombre de acciones que nada tenían que ver con lo que predicaba el General.

P.: ¿Por qué el tridente, sable de San Martín, bandera de Vuelta de Obligado y Malvinas?

O.A.: Convengamos que el peronismo venía teniendotraspié tras traspié. Andrés Framini había ganado las elecciones a gobernador bonaerense, pero los militares habían decidido anular esas elecciones y llamar a nuevos comicios. Necesitábamos reposicionar la imagen partidaria. Veníamos de bajón en bajón, y todos esos objetos tenían unos simbolismos de identidad espectaculares, que se sumaban a la idea de justicia social, industrialización, soberanía política que había sostenido a Perón durante sus nueve años de gobierno. Había que resaltar el espíritu resistente de la época. Además nuestra conducción tenía contactos con la cúpula de la Liga Arabe, por lo que la bandera imperialista que había sido ganada por Rosas en batalla, y yacía en un museo de París, era un objetivo realizable. En tanto, cuatro años después, Dardo Cabo, compañero del Movimiento Nueva Argentina, plantaría bandera en las Malvinas, secuestrando un avión de línea. En definitiva poco a poco los objetivos planteados se irían cumpliendo.

  • Silencio

    P.: ¿Perón estaba al tanto del operativo del sable corvo?

    O.A.: No. Se enteró después, a través de Aníbal Demarco (posterior ministro de Desarrollo Social, del gobierno de Isabelita). A fines de los 60 lo visité en Madrid y me terminó felicitando. De todas formas, durante el proceso del robo, no hizo ningún tipo de manifestación.

    P.: ¿Qué sintió cuando se enteró que después de haber sido torturado durante varios días, el sable fue devuelto a manos militares?

    O.A.: Y, la verdad, no me gustó, pero cuando me explicaron las presiones que habían dentro de nuestro propio movimiento, y las que venían de afuera, comprendí un poco más, lo tuve que aceptar. Había que descomprimir la escalada de violencia que se había generado, Sin embargo, me quedé tranquilo porque supe que la explosión mediática que había tenido el caso no había sido en vano.

    P.: ¿Tiene contactos con quienes lo acompañaron en el operativo?

    O.A.: Bueno digamos que con el paso del tiempo nos hemos distanciado. Además, tanto Alcides Bonaldi como Envar El Kadri fallecieron, y Luis Sansoulet está desaparecido desde el último gobierno militar. En tanto, sé que Jorge Rulli está en el tema de la soja transgénica y Héctor Spina trabaja en la Asociación Farmacéutica.

    P.: Por último, ¿milita actualmente en algún partido?

    O.A.: Estoy dentro del «peronismo alternativo».

    P.: O sea que es afín al peronismo disidente de Carlos Menem, los Rodríguez Saá...

    O.A.: A pesar de que fui funcionario del gobierno de Menem, actualmente tengo más contactos con Eduardo Duhalde y Jorge Busti. El «peronismo alternativo» es aquel que convence y no que manda. Es aquel que hace gala de la humildad y no de la soberbia, como lo hacen quienes nos gobiernan. Este peronismo redistribuye, no acumula.

    Entrevista de Gustavo Bayley
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