Nunca un jefe porteño pudo terminar mandato
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El período que inicia Mauricio Macri al frente de la Ciudad de Buenos Aires, es el cuarto desde que los porteños eligen a su intendente, pero el nuevo mandatario es el quinto en el cargo y ninguno de sus antecesores ha completado los cuatro años de gestión que impone la Constitución local. Será quizá Macri quien tenga el desafío de llenar ese calendario que, por diversas cuestiones, los anteriores no pudieron terminar.
Fernando de la Rúa no terminó el mandato, en 1996, por haber asumido la presidencia de la Nación en 1999; lo reemplazó Enrique Olivera y a éste, mediante elecciones, Ibarra, quien fue reelecto en 2003 pero destituido en 2006, tras la tragedia del local Cromañón. Pero Ibarra tampoco estuvo 4 años en el primer período, porque una ley acortó su mandato para que las elecciones porteñas coincidieran con las nacionales, algo que, por la crisis de 2001, nunca se cumplió. A Ibarra desplazado lo continuó Jorge Telerman. De ese modo, ninguno se mantuvo un período completo.
También la vicejefa Gabriela Michetti llega con un sino, el de los vices. Olivera, debió reemplazar a De la Rúa y Telerman a Ibarra. Fueron oportunidades para que los vices cobren protagonismo, ya que anteriormente, Cecilia Felgueras, la vice de Ibarra, quedó relegada a su despacho. La tropa de Telerman recordaba por estos días que el jefe saliente también fue relegado en sus funciones, a pesar de haber tenido a cargo -además de la vicejefatura- el Ministerio de Acción Social. Michetti se ocupará de parte de esa área, Derechos Humanos, que ha quedado en el organigrama de Macri bajo su órbita y donde piensa nombrar a Helio Rebot, el legislador que ha dejado su banca y que se destacó por definir con su voto el desalojo de Ibarra.
Macri llega con la idea de desplegar obra pública y conseguir lo que quienes lo antecedieron en el sillón no han logrado: completar la autonomía que el distrito recibió acotada hace una década. Cree, que la presidente será generosa en ese sentido y hasta le concederá la Policía que reclama, pero sabe que el bloque Frente para la Victoria, en la Legislatura porteña, no le hará fácil el mandato. Lo ha dicho Alberto Fernández a sus legisladores: «Nosotros somos la oposición», como si hubiera dudas.



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