19 de junio 2006 - 00:00

Obispos insisten en acuerdo

En la búsqueda de mecanismos para reactivar el diálogo entre los gobiernos de la Argentina y Uruguay por el conflicto de las papeleras, la Iglesia Católica incursionó ahora en el derecho comparado para analizar los diferendos surgidos a partir de otros ríos limítrofes en el mundo.

Los ríos Nilo, Danubio y Congo, pero sobre todo los ríos que separan a los Estados Unidos de Canadá son objeto de estudio de la Comisión Arquidiocesana de Ecología y Defensa Ambiental, que depende directamente del cardenal Jorge Bergoglio. Ocurre que los obispos estadounidenses y canadienses ya resolvierondesacuerdos relativos al uso compartido de cuencas en base a la redacción de cartas pastorales que abordaron el aprovechamiento de estos recursos fluviales como vínculos de unión y no como límites de separación.

  • Aceptación

  • Esta tarea se vio reavivada luego de las declaraciones de Néstor Kirchner de ayer quien aseguró estar dispuesto a aceptar la intervención de los obispos de ambos países, en caso de que éstos encuentren «una fórmula de diálogo». «Yo me sentaré donde me digan», admitió el santacruceño en referencia a una eventual acción conjunta de los prelados argentinos y uruguayos.

    La Comisión de Ecología no depende directamente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) sino de la arquidiócesis de Buenos Aires, comandada por Bergoglio. Allí se estudia el recorrido del río Congo, que divide las capitales de la República Democrática del Congo (Kinshasa) y del Congo (Brazazaville). Los prelados también despliegan por estos días mapas para estudiar la cuenca del río Danubio, que atraviesa Alemania, Hungría y Rumania entre otros países europeos.

    Lo mismo hacen en relación con la cuenca del Nilo que baña las tierras de Egipto y Sudán.

    A principios de mes, el vocero del Episcopado, el presbítero Jorge Oesterheld, confirmó que la gestión de la Iglesia se realizaba en sintonía con los obispos uruguayos aunque se preocupó por aclarar que en términos técnicos no se trataba de «una mediación». Más bien se trata de «iniciativas para tender puentes y crear un clima de diálogo» en distintos niveles entre «dos pueblos hermanos», explicó el vocero de la CEA.

    El principal objetivo de los eclesiásticos sería lograr que la Argentina y Uruguay retomen las conversaciones bilaterales, luego de que se cerrara el diálogo entre Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez. Ambas administraciones venían negociando, pero todo llegó a su fin cuando Uruguay no logró que la empresa Botnia suspendiera las obras de construcción de su planta en la ciudad de Fray Bentos por 90 días para realizar un estudio de impacto ambiental independiente.

    A partir de allí, la Argentina decidió realizar una presentación ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, denunciandoque Uruguay violó el Tratado del río Uruguay.

    Fue cuando Kirchner había señalado que le gustaría que «la Iglesia ayudara» a un entendimiento entre ambos países.

    La novedad es que ahora se desdobló -y se intensificó- la actuación de la Iglesia argentina. Hasta el momento las tratativas estaban reservadas al titular del Episcopado uruguayo, monseñor Pablo Galimberti, y al obispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano, quienes hace unas semanas ofrecieron una conferencia de prensa en la que volvieron a expresar el deseo de que se restablezca el diálogo. Pero ahora se suma una Comisión a cargo del padre Gabriel Bautista que no depende ya de la CEA sino directamente de la arquidiócesis de Buenos Aires controlada exclusivamente por Bergoglio, el cardenal que más votos obtuvo detrás de Joseph Ratzinger en la elección papal.

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