"Arrepentido" Chediack ahora dijo que no hubo irregularidades en la obra pública

Política

Empresario arrepentido de Cuadernos se contradijo y desarmó uno por uno los pilares de la acusación. Juan Chediack se transformó en otro testigo que no solo dejó con las manos vacías a la fiscalía y la querella, sino que terminó capitalizado por las defensas de los imputados.

El ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Juan Chediack era una de las voces que más expectativa generaba entre los impulsores de la causa. Se trata de uno de los arrepentidos ‘estrella’ de la causa Cuadernos, quien caminó por un sendero sinuoso y muy controlado por el Tribunal para no autoincriminarse. Es porque en 2018, ante el fiscal Carlos Stornelli, logró mantener su libertad a cambio de una “explosiva” declaración como delator premiado en la que habló del pago de coimas a Julio De Vido -también imputado en este juicio- y dio un pormenorizado detalle de un supuesto circuito de recaudación ilegal durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Sin embargo, en esta oportunidad, en la que debió comparecer bajo juramento de decir verdad, apeló reiteradas veces a la falta de memoria y hasta se contradijo: “¿Usted pudo establecer privilegios en favor de algún tipo de empresa en particular?” “No, preferencias, no”. Chediack se ubicó, así, muy lejos de aquellos dichos en una entrevista radial a Luís Majul al comienzo del gobierno de Mauricio Macri, cuando había afirmado que “Cristina, De Vido y José López sabían perfectamente que había empresas que cobraban antes que otras”.

La Oficina Anticorrupción, que había convocado al testigo, tuvo que conformarse con un breve y acotado interrogatorio, ya que el propio empresario abrió su declaración con una advertencia que cerró prácticamente todos los canales: "Amerita que todas las partes sepan que nuestra empresa no participó de ninguna licitación en la provincia de Santa Cruz, por lo cual carecemos de información cierta, confiable y fidedigna de los hechos que pudieran haber pasado", advirtió chediack. Y agregó: "No hemos recibido de nuestros asociados, menos cuando fui presidente y anteriormente tampoco, alguna denuncia ni información alguna respecto de irregularidades en la provincia de Santa Cruz".

“¿Conoce a Austral Construcciones?”, consultó la OA. “Si. Sé que existe”. “¿Sabe quiénes son sus dueños?” “Si, lo se por los medios de comunicación, es Lázaro Báez”.

Muy lejos del nivel de detalles que el propio Chediack había dado en su declaración ante Stornelli hace tres años, el empresario no dio mayores precisiones y hasta desactivó la pregunta de la Oficina Anticorrupción buscando mostrar que es imposible recordar a todas las contratistas: “Hay más de diez mil empresas de construcción en todo el país, lo digo para contextualizar mi respuesta”, dijo.

Pero la situación para la acusación se complicó aún más cuando las defensas lo interrogaron en base a las principales hipótesis delictivas. En todos los casos, el empresario sumó elementos para derribar uno por uno los argumentos de la fiscalía y la querella.

Plazos de obras

Para la acusación, Austral Construcciones tuvo prerrogativas en los plazos de entrega de las obras. Sin embargo, Chediack explicó que los plazos siempre “son muy variables” y dependen de muchos factores, por lo que es imposible establecer una preferencia en ese sentido.

“¿Es común la ampliación de plazos de las obras cuando hay falta de pago a los contratistas?”, preguntó el Tribunal. “Si. Totalmente. Las ampliaciones de plazo pueden ser por muchos motivos”, explicó. “Toda la vida hubo modificaciones en los plazos de las obras. Cada obra es una particularidad muy especial. Cada obra tiene su propia problemática. Su clima, sus suelos, sus vedas (…) Hay muchas provincias que tienen veda por cuestiones climáticas. Son factores que intervienen muy fuertemente en el valor final de la obra y en los plazos (…) Hay muchos casos en los que no se puede hacer ninguna tarea”, agegó. Y detalló que muchas veces hasta “se corta todo, se deja un sereno y se reanuda cuando las condiciones climáticas lo permiten”.

De esta manera, el testigo robusteció los argumentos de la defensa de Lázaro Báez, que busca demostrar que no hubo demoras irregulares en las obras contratadas a Austral, ya que las condiciones específicas de la provincia de Santa Cruz tienen sus particularidades que impiden compararla con trabajos de otros lugares del país.

Atrasos para todos

Chediack tampoco sumó elementos a la hipótesis de preferencias en los pagos para Austral. En ese sentido especificó que en el año 2010 “hubo atrasos importantes para muchos contratistas. Una de las quejas generalizadas eran los retrasos en los pagos. No solo en Vialidad, sino en todas las reparticiones (…) Hubo atrasos de hasta seiscientos días en el pago de los certificados vencidos y hubo no pago de intereses por la mora en el pago de certificados”. Y explicó que esta situación impactaba en forma directa en el desarrollo y el cumplimiento de los plazos de entrega: “Había epocas que había dinero, había épcas que no. Esa desigualdad hacía muy difícil planificar una obra”.

Redeterminaciones de precios

La acusación señala, también, que parte de los supuesto retornos a Austral se realizaron bajo el mecanismo de redeterminación de precios de las obras. Pero Chediack, al igual que todos los testigos que lo precedieron, aclaró que se trata de una herramienta habitual para todas las empresas y que se basa en índice oficial del Indec para cada ítem en particular: “Materiales, mano de obra, amortización del equipo”, dijo. Y agregó que “las redeterminaciones de precios en base al índice de Indec no era favorable a las firmas porque estaban desactualizados (…) Eso es perjudicial para la contratista. No es beneficioso de forma alguna”, afirmó.

Revista el Constructor

En un pasaje de su declaración Chediack disparó al corazón de la pericia oficial ordenada sobre solo tres de las 51 obras cuestionadas. Es porque los supuesto sobreprecios que concluyó el trabajo se obtuvieron tras comparar valores de la revista “El Constructor”. “¿Esa publicación es una referencia para las empresas?”, le preguntaron. “Lo fue durante los años noventa, cuando no había inflación y teníamos estabilidad de precios. Con la inflación es muy difícil de comparar. Es un “desbarajuste” que hace que se haga muy difícil la comparación”. Es decir, la metodología de comparar precios en base a esa revista es inexacto para analizar pliegos de los años 2003-2015, ya que fue un período de economía inflacionaria.

La pericia también coteja obras hechas de cero con trabajos de mantenimiento, por lo que –consultado- Chediack señaló que es algo “incomparable”.

Licitaciones

Otra de las preguntas apuntaron a la supuesta manipulación y direccionamiento de Austral en las licitaciones. Chediack explicó que siempre es favorable una licitación para una empresa radicada en el lugar de la obra. “Cuando uno conoce la zona lo hace cotizar con más exactitud y puede ofrecer un precio más bajo”. Y explicó que el traslado de maquinaria, el flete de asfalto que “cuantioso” y el personal hacen que una obra sea más cara.

Anticipos financieros

La causa también plantea beneficios a Báez a través de los anticipos financieros de obras. Sin embargo, el testigo dijo que son “de uso común”, ya que los costos para empezar un trabajo son “altos”. “He visto anticipos de hasta un 20% del valor de la obra”, dijo. Y descartó desvío de dinero a través de este mecanismo, ya que luego se descuenta el monto en el pago total, por lo que “si no se usan para la obra después te queda menos porcentaje de dinero para hacerla”.

Luego vinieron preguntas que abundaron en tecnicismos, alejadas del objeto procesal, lo que generó debate, quejas entre las partes y hasta una respuesta irónica del testigo: “Podría pasar de testigo a perito si quieren, pero debería cobrarles”.

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