Ola de saqueos azotó ayer con fuerza toda la Ciudad
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• Cautela
Luego de un breve tiroteo, el propietario logró echar a los asaltantes, uno de los cuales resultó levemente herido.
Según se supo, los saqueos generalizados en la Capital comenzaron en la madrugada de ayer, se detuvieron por la mañana y se repitieron avanzada la tarde. Especial-mente en la zona de San Telmo y Montserrat, se atacaron comercios entre las 2 y 4 y, por eso, muchos propietarios se enteraron recién a prime-ra hora de ayer que sus locales habían sufrido forcejeos, robos y destrozos durante la noche anterior.
Increíblemente, la mañana en la Ciudad se desarrolló más pacífica que lo pronosticado. La mayoría de los negocios ubicados a lo largo de la avenida Santa Fe, desde Coronel Díaz hasta Libertad, abrió y atendió a sus clientes sin mayores problemas. En Balvanera, aunque con las persianas semibajas, algunos comerciantes lograron concretar ventas.
En Caballito, Belgrano, Boedo y Once, entre otros, los locales trabajaron con cautela a pesar de la poca gente que circulaba en la calle. Los comercios ubicados a lo largo de la línea Congreso-Plaza de Mayo, y en su periferia, no abrieron en general por miedo a los disturbios entre el millar de personas que protestaban en el lugar y la fuerza policial.
Pese a esta situación, que se repitió con intervalos aislados durante todo el día, algunos negocios abrieron y cerraron cíclicamente según los rumores de los vecinos.
• Cierres masivos
Entre las 11 y 12.30 la tranquilidad comenzó a desvanecerse. «Están destruyendo todo lo que encuentran al paso en Belgrano y Jujuy, cerremos ahora», dijo un alma-cenero del barrio. En ese momento, comenzaron los cierres masivos de locales y finalizaron completamente a las 17. Después de esa hora, el silencio comercial invadió las calles porteñas y el ruido de los saqueos se adueñó de la agonizante tarde.
En el lapso que duró el cierre de los negocios, los comerciantes intentaron trazar un esbozo del que será el peor balance de cuentas y pérdidas de las últimas 10 navidades.
«Estamos aterrados, tenemos miedo de perder nuestros locales, no podemos pagar las cuentas, se nos cayeron las cuentas corrientes», dijo desesperado el presidente del Centro de Industriales del Pan de la Capital Federal, José Alvarez, a este diario. Antes del desborde, el sector había pedido al Ejecutivo prórrogas en el pago de sus deudas de 90 días por la crítica baja en las ventas del mes. El miércoles también solicitaron la renuncia del equipo económico y un plan de emergencia nacional.
En diálogo con Ambito Financiero, el presidente de la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), Osvaldo Cornide, aseguró que «la repercusión de todo esto será fatal» y que «por ahora no hay autoridad a la cual dirigirse para pedir prórrogas en el pago de servicios».
Momentos después, CAME exigió la renuncia de Fernando de la Rúa explicando que en su discurso puso en evidencia «una vez más su incomprensión acerca de la gravedad de la crisis».




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