13 de septiembre 2001 - 00:00

Oración por víctimas atrajo a los políticos

Inés Pertiné, Fernando de la Rúa y el embajador de EEUU, James Walsh
Inés Pertiné, Fernando de la Rúa y el embajador de EEUU, James Walsh
Más de mil personas rezaron ayer por las víctimas de los atentados en Estados Unidos, en un acto multirreligioso organizado por el gobierno nacional, al que asistieron Fernando de la Rúa, funcionarios y legisladores.

Con 250 sillas plásticas para los funcionarios, monseñor Jorge Bergoglio, inspirador de la iniciativa, se ocupó incluso de pedir a las autoridades porteñas disminuir el tránsito a partir de las 14 en la zona de la Plaza de la República, donde dos horas más tarde estaba planificado el acto. De todos modos la concurrencia, menor a las expectativas, no entorpeció la circulación durante las oraciones que llevaron menos de una hora.

• Puntualidad

Fernando de la Rúa estaba acompañado por el embajador norteamericano, James Walsh, su hijo menor, «Aíto», y su esposa. También Aníbal Ibarra, con inusual puntualidad, llegó con su mujer, Marcela Heiss, y su hermana, la candidata a sena-dora porteña Vilma Ibarra. Esta se sentó al lado de otra segunda candidata a la Cámara alta, la peronista María Laura Leguizamón, quien acompaña en la fórmula a Gustavo Béliz. De la tropa del ex legislador también llegaron el bancario Diego Santilli y Jorge Srur, pero no se vio al candidato. Tampoco Rodolfo Terragno, postulante por la Alianza, llegó hasta el Obelisco. Más que pudor por la campaña en día de duelo, esos políticos no hubieran tenido entrada privilegiada por no ser actualmente diputados o funcionarios.

Poco atentos al oficio, Leguizamón e Ibarra, en día de duelo, no se dieron respiro para intercambiar opiniones poco santas: «¡Cómo se cayó Irma Roy!», se quejó Leguizamón sobre la primera candidata a diputada de su lista que recientemente sufrió el embate de quedar al descubierto con el cobro de una jubilación especial que negaba recibir. «Bueno, pero viste que con esto (los atentados) quedó paralizada la campaña», apuntaba Ibarra.

«Sí claro, ya era corta, ahora más»
, seguía Leguizamón hasta que los dos coincidieron en criticar a encuestadores por lo que consideran «muestreos manejados», claro, los que dan ganadora a la boleta del ARI de Elisa Carrió (tan creyente, pero ausente en misa).

• Comentarios

Raúl Alfonsín, Ricardo Ostuni, el legislador Guillermo Oliveri, Melchor Cruchaga y el senador José María García Arecha, igualmente se dieron tiempo antes de la oración para comentarios, pero esos más referidos a los hechos de la convocatoria y distraídos en saludos.

El oficio conjunto comenzó con la lectura de salmos y la oración: «Señor, ayúdanos a cuidar la paz y la justicia», seguida de un lapso de silencio. De a uno, en el escenario que rodeaban policías tras las vallas, tomaron el micrófono los sacerdotes de las diferentes religiones, un acto que contempló junto al público, por caso, el pastor Giménez.

Sólo el representante de la comunidad islámica se expresó con un discurso -diferenciándose así del resto que elevó plegarias-insistente en el rechazo a la violencia que llevan sus principios religiosos.
Ibrahim al Alfi repudió el ataque terrorista y manifestó su profunda tristeza. «Este tipo de actitudes no puede decirse que las practique un musulmán, el Islam convoca a la paz y al amor y a la seguridad de todo individuo», dijo.

Bergoglio
, para cerrar el encuentro repitió el pasaje bíblico de la pelea entre Caín y Abel: «Escuchamos con tristeza la voz de Dios que, como en aquella tarde del comienzo, nos pregunta: ¿'Dónde está tu hermano'?» y terminó con un llamado a que los concurrentes se abrazaran entre ellos para «encontrar la paz en tu hermano».

El budista
Oscar Fernández a su turno habló de la importancia «de la religión como fuerza creadora de paz».

En primera fila el Presidente estuvo acompañado también por
Raúl Alfonsín, Carlos Ruckauf, Patricia Bulrich, Mario Losada y Cecilia Felgueras entre otros. Detrás Juan Pablo Baylac agachaba la cabeza para hablar por su celular, mientras el cura católico recitaba el Salmo 83.

• Rezos

A la misa a cielo abierto concurrió además el embajador de Israel, Benjamin Oron, y rezaron en el escenario el hindú Swami Pareshahahda, el rabino Arieh Sztokman, el ortodoxo griego Metro Tarasios, el evangélico Rubén Gutiérrez y el anglicano David Leake.

El sacerdote
Guillermo Marcó -vocero del cardenal Bergoglio- explicó que la iniciativa surgió a partir de un llamado que el rabino Sztokman le hizo al arzobispo porteño.

Fue la primera vez que se realiza en el país un acto interreligioso de tales características, inspirado en el encuentro, con líderes de diversos credos, que tuvo lugar en la ciudad de Asís, convocado por
Juan Pablo II durante el Año del Jubileo.

Participaron, además,
Rafael Pascual, Leonardo Aiello, Enrique Olivera, Graciela Fernández Meijide, Daniel Scioli y Darío Lopérfido, entre otros.

• Reclamos

La salida del lugar se tornó complicada. Algunos funcionarios opinaron, ya fuera de la meditación, que «la gente aprovecha para manguearte». Algo de eso pareció suceder a Felgueras que se dedicó en la calle a anotar reclamos de vecinos, indignados con De la Rúa. La conversación con un grupo de mujeres era vista con asombro por Andrés Delich, quien acompañó a la vicejefa de Gobierno de regreso a su despacho con algo de celo. «Claro, a mí en estos lugares no me conocen», se consoló el ministro de Educación.

James Walsh
agradeció la presencia de De la Rúa y explicó que «la gran diferencia entre el pueblo americano, el argentino, y los que cometieron esta maldad profunda, es que somos países de leyes, de justicia, de procedimientos, no tomamos medidas así nomás. No vamos a bajar al nivel de esa gente».

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